17.1.17

La ocupación del edificio de oficinas Apollo House, en el centro de Dublín, asesorada por la PAH, se ha convertido en el primer gran movimiento social de reacción en Irlanda desde que estalló la crisis

"El Apollo House, en Poolberg Street, en el centro de la ciudad, a dos calles del emblemático Trinity College, era conocido por ser uno de los edificios más feos de Dublín. Diez plantas de granito y cristal levantadas en los años setenta que antes fueron oficinas y desde hace años están vacías. Incluso el Gobierno tiene planes de demolerlo para vender el solar.

Hoy el Apollo, con sus grandes puertas azules manchadas de óxido y su nombre en letras doradas, se ha convertido también en un símbolo en Irlanda. En el epicentro del primer gran movimiento de reacción de la sociedad desde que estallara la crisis económica hace ya nueve años.

Todo empezó el 16 de diciembre. Durante tres semanas, decenas de activistas de las organizaciones Irish Housing Network (IHN) y el movimiento Home Sweet Home habían planeado su ocupación. Se habían inspirado en las acciones que en España hace la Plataforma de Afectados contra la Hipoteca (PAH). Incluso les habían pedido asesoramiento.

En 2014, como cuenta Seamus Farrell, de IHN, la PAH organizó un seminario en Dublín para explicar cómo podían movilizar a los ciudadanos, qué tácticas emplear y qué ideas se les ocurrían para el escenario irlandés. Desde entonces el contacto ha sido frecuente y algunos activistas irlandeses viajaron a Barcelona antes de la ocupación del Apollo para conocer más sobre el caso español.

"Nos parece muy inspiradora la idea de las asambleas de la PAH", explica Farrell. "Nosotros hemos empezado a hacerlo el año pasado y es nuestro gran objetivo a partir de ahora. Extenderlo por Irlanda. Llevarlo a un nivel más local para poder conectar a la gente, debatir y luchar juntos".

El objetivo de la acción en el Apollo era dar cobijo a decenas de personas sin hogar que malviven en albergues públicos, de pensión en pensión e incluso en la calle. En Irlanda hay 7.000 personas hoy así, 2.500 de ellas niños.

 La idea era aprovechar la Navidad para denunciar su precaria situación y forzar al Gobierno a que solucione el problema ofreciendo alternativas seguras y a largo plazo de residencia. Los organizadores lograron el apoyo público de artistas como el director de cine Jim Sheridan, los actores Gerry McCann y John Connors o el músico Glen Hansard. Y la acción alcanzó entonces una dimensión que no se esperaba.

Desde entonces más de 2.500 personas han acudido a las puertas del Apollo para ofrecerse como voluntarios y se han recibido más de 170.000 euros en donaciones. En total 40 personas sin hogar residían en el edificio, el límite que puso la justicia mientras se resolvía la sentencia de desalojo dictada pocos días después de la ocupación y hecha efectiva el jueves.

Michelo, un chileno entrado en la cincuentena, de frondoso pelo y barba oscuros, llevaba ya tres semanas alojado allí. Vive en Irlanda desde mediados de los años setenta, pero durante el último año, tras perder su trabajo y su casa, vaga de albergue en albergue. "El problema de esos sitios es que no son seguros.

Son festivales de la droga donde la gente acude a comprar y a consumir", se lamenta a la puerta del Apollo. En el interior del edificio, al que eldiario.es ha accedido, disponía de una habitación para él, de una zona común con televisor y billar, de cocina, lavandería y servicio médico. Es lo más parecido a una casa que ha conocido durante los últimos meses.

El caso del Apollo no se limita solo a las personas que como Michelo han perdido su hogar, sino que por primera vez ha azuzado las conciencias de los irlandeses y propiciado un debate mayor. El dueño del Apollo es hoy la NAMA (National Asset Management Agency, en inglés), la agencia creada en 2009 por el Gobierno para gestionar los activos tóxicos de los rescatados bancos irlandeses. El equivalente a la Sareb española. El banco malo irlandés.

Durante los últimos dos años la NAMA, convertida en una de la compañías propietarias de inmuebles más grandes de mundo, ha vendido 200.000 millones de euros en activos a fondos buitres norteamericanos. Hoy, 90.000 hipotecas irlandeses están en manos de esos fondos. El Apollo se convierte así en un símbolo, el primero irlandés, contra la gestión que el Gobierno ha realizado de la crisis y contra esa venta del patrimonio a los inversores extranjeros.

Lo más interesante del caso, lo paradójico incluso, es que han pasado ya nueve años desde que estallara la crisis. Nueve años de rescate, intervención exterior, recesión y recortes. Y hasta ahora los irlandeses no habían protestado.

Saoirse, un septuagenario que se acerca al Apollo para pedir asesoramiento porque tiene problemas económicos, cuenta que cuando la troika llegó a Dublín él acudió a protestar al Parlamento y solo había una decena de personas como él. "¿Dónde están los irlandeses?", dice que se preguntó. Hoy confiesa que se siente "avergonzado" por sus compatriotas, por cómo "han vendido su pasado, su presente y sus familias".

Algunos irlandeses atribuyen la ausencia de reacción social a su carácter. Al pragmatismo, sobre todo. ¿Para qué protestar si no sirve de nada? Otros al sentimiento de culpa que deja una cultura y una educación fervientemente católicas. "Creo que la gente está avergonzada. Avergonzada de que se tuviera que rescatar al país y avergonzada de lo que había hecho. De una forma u otra, todos se sentían responsables", analiza el director de cine Jim Sheridan.

Apunta también otra causa para esa falta de protestas, lo que denomina "ser un país exportador". En este caso, de personas. "Aquí, cuando hay problemas, como hemos hecho siempre, no reaccionamos, sino que nos vamos del país", dice. Antes de despedirse, Sheridan me pregunta: "¿Cree usted que la gente en España está contenta por esto que sucede en el Apollo?".

Casi un mes después de que empezara la ocupación, el jueves alcanzó su punto de inflexión. El edificio fue finalmente desalojado y los residentes trasladados a nueva residencias. Los organizadores debatían entre proseguir la ocupación o finalizarla si se conseguía esa alternativa a los albergues. Frente a la amenaza judicial optaron por no poner en peligro a los residentes.

Pero a muchos les queda el latido de fondo de que Apollo House no puede terminar con Apollo House y de que no debían dejarlo. Y ahora discutirán cómo continuar el movimiento. Si volver a ocuparlo y convertirlo en el símbolo de una causa mayor, no limitada solo a la gente sin hogar, sino a los precios de las casas, a los abusos en los alquileres y a esos fondos buitres, o quedarse con la victoria parcial que ha supuesto hasta ahora.

 De nuevo la pugna entre el pragmatismo irlandés y un idealismo y una reacción que en una década no había germinado y que ningún irlandés se atreve a pronosticar ahora tampoco si florecerá con la primavera. Dependerá del Apollo. Del efecto que deje este edificio decadente y gris con el nombre del Dios del Olimpo que mostraba a los hombres sus pecados pero que también podía purificarlos."           (eldiario.es, 14/01/17)

Donald Trump en la Casa Blanca. ¿Cómo? Porque la clase trabajadora estadounidense se muestra cansada de un sistema que desde hace décadas ya no les beneficia

"-Donald Trump en la Casa Blanca. ¿Cómo nos explicamos esto? -Primero algunos clásicos griegos, luego Hegel y finalmente Bertalanffi en su teoría general de sistemas ya indicaron aquello de que todo tiene que ver con todo. 

Explicar el fenómeno Trump pasa por entender la crisis del neoliberalismo en EEUU; la crisis de representatividad política existente tanto en el Partido Demócrata como en el Republicano; las expectativas de cambio que ya con la elección de Obama se explicitaban por gran parte del electorado estadounidense y que han sido sistemáticamente ignoradas; la crisis de un sistema diseñado única y exclusivamente para beneficiar al 1%; las lógicas derivadas de la salida dada a la crisis del 2008 y las tensiones que genera el nuevo orden internacional existente tras la emergencia de determinadas economías en el marco de la globalización. 

Hablando estrictamente de lo que pasa en los Estados Unidos, cabe destacar que el estancamiento de la capacidad adquisitiva de sus trabajadores es un hecho que se prolonga desde el año 1973 y que la deuda pública de este país se ha duplicado hasta llegar a la cuota de 300% de PIB. 

En paralelo la proporción sobre el PIB del sector del capital especulativo, ya sea este financiero, de seguros o inmobiliario, es hoy mayor que la del sector industrial. 

Así las cosas, la clase trabajadora estadounidense se muestra cansada de un sistema que desde hace décadas ya no les beneficia.

 A pesar de lo que a nosotros desde fuera de los Estados Unidos nos pueda parecer Trump, los últimos avances en aplicación de técnicas neurocientíficas permiten entender que los votantes no utilizan la razón, sino la emoción y los sentimientos a la hora de determinar sus opciones electorales. 

En el marco de este deterioro económico y sumado el hecho de que la política tradicional se ha ido convirtiendo en una payasada, un tipo como Donald Trump ha venido a demostrar que los parámetros tradicionales de la política electoral estadounidense ya no están esculpidos en piedra. (...)"                    

(Entrevista a Decio Machado, coautor junto a Raúl Zibechi del libro “Cambiar el mundo desde arriba. Los límites del progresismo”, Aldhea, en Rebelión, 16/01/17)

Las tres personas más acaudaladas de España poseen la misma riqueza que 14,2 millones

"De seguir la concentración de la riqueza a este ritmo, en tan sólo 25 años, se tendría al primer "billonario" del mundo, alguien con tanta riqueza como toda la economía española, según denuncia Oxfam Intermón en su informe, 'Una economía para el 99%'.

En España, la tendencia ha sido la misma en este último año y son ya solo tres personas las que acumulan la misma riqueza que el 30% más pobre del país, es decir, 14,2 millones de personas. En el último año, el incremento de la riqueza del 10% más rico en España ha sido casi dos veces el incremento del 90% restante.

 "Es cierto que ha crecido el PIB desde hace tres años, pero la brecha de la desigualdad también ha seguido aumentando, lo que significa que el crecimiento económico sólo está beneficiando a los más ricos", reseña el informe.

España sigue siendo el segundo país de la Unión Europea donde más ha crecido la desigualdad desde que estalló la crisis, tan solo detrás de Chipre  y 20 veces más que el promedio europeo. Desde 2014 crece el PIB, pero los resultados de esta reactivación económica solo parecen beneficiar a una minoría mientras que la desigualdad se cronifica e intensifica.

En el último año, han surgido 7.000 nuevos millonarios, aproximadamente 20 al día. El 10% de los españoles más ricos concentran ya más riqueza (un 56,2%) que el resto de la población. Y mientras la fortuna de los 3 más ricos aumentó en un tres%,  el 30% más pobre del país perdió un tercio de la suya.

Para José María Vera, director general de Oxfam Intermón, "el modelo económico en España tiene un doble problema: se genera una alta desigualdad de mercado sobre todo por la fragilidad del empleo y la caída salarial, mientras el sistema fiscal, insuficiente y regresivo, no garantiza la redistribución". (...)"              (El Economista, 16/01/17)

El 'matonismo' de Federico Trillo: enviar al psiquiatra a los familiares de los muertos y decirles que los militares fallecidos sentirían vergüenza por cómo estaban actuando ellos

"Dentro del amplio catálogo de mezquindades, negligencias criminales y mentiras que desplegó Federico Trillo antes, durante y después de la muerte evitable de 62 miliares españoles, quizá lo más sangrante desde el punto de vista político y humano haya sido su nula empatía con las víctimas y sus familiares, su desprecio y criminalización a los que habían perdido a sus hijos o hermanos, su crueldad.

Trillo no sólo quiso enviar al psiquiatra a los familiares de los muertos, es que les dijo que los militares fallecidos sentirían vergüenza por cómo estaban actuando ellos, que sólo trataban de buscar la verdad y recuperar los cadáveres de sus hijos y hermanos. 

Esto a unos padres a los que les habían entregado los restos mortales de una víctima que no era su hijo. Esto a unos familiares a los que les entregaron un féretro con tres pies. Esto a los familiares de unos militares a los que con haber leído lo que ponía en sus anillos de boda les hubieran identificado.

Treinta cadáveres sin identificar porque, como decía Trillo con suficiencia redundante a los familiares, “en el Ejército no hay forenses”. ¿Y en la Guardia Civil? Pues sí, hay forenses que se podían haber enviado para que identificaran a las víctimas como hicieron profesionalmente los forenses turcos. 

Pero Trillo no quiso forenses, mandó militares de su confianza para que echaran un vistazo, optó por apilar con urgencia los restos en sacos, le daba igual quiénes fueran los muertos.

Ese desprecio por el dolor ajeno, esa nula capacidad para ponerse en el lugar de sus subordinados, ese énfasis al decir en un mitin, ante el corrupto PP valenciano aplaudiendo, que él lo había hecho todo por España, constituyen un delito añadido a la negligencia criminal, al haber desoído las quejas de militares que avisaron con tiempo del riesgo de lo que finalmente ocurrió.

Suele alardear Trillo del recurso a la confesión para liberarse de culpas y pecados. Posiblemente peque con más desparpajo ante esa posibilidad inmediata de redención, que desde luego no han tenido las víctimas de sus pecados. Es de suponer que Trillo se habrá confesado, pero desde luego que no ha pedido perdón a quien debía, a los familiares de los militares, algunos creyentes como él y que han dejado de creer.

Ese matonismo de “aquiétense, criaturas”, con el que Trillo ha pateado a cualquiera que tenga una leve sensibilidad, refleja desde luego la nula culpa que siente el que fue factótum en asuntos judiciales del PP, y traduce un desprecio y una soberbia propia de un individuo como este. (...)

Después de 14 años de sentirse muertos y zaheridos, los familiares de las víctimas del Yak 42 han sentido este martes “alivio”, un “oro moral”, porque la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha hecho suyo el dictamen del Consejo de Estado y porque, después de unos primeros momentos a la defensiva en la conversación, la ministra ha llegado a la conclusión de que aquel vuelo nunca debería haber despegado, según han contado.

Se trata ahora de investigar las contrataciones de los 43 vuelos anteriores al de la matanza, de aclarar dónde están los más de 100.000 euros que van de los 149.000 destinados en principio para el vuelo a los 36.500 que finalmente llegaron. (...)"                ( 

Valladolid anuncia que el agua volverá a ser pública

"El pleno del Ayuntamiento de Valladolid ha aprobado que la gestión integral del ciclo del agua vuelva a ser "plenamente pública", según ha anunciado María Sánchez, concejala de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la ciudad.

"Tras veinte años de privatización del servicio, se ha vuelto a apostar por la gestión pública del agua para poner en el centro nuestras prioridades: los beneficios sociales y medioambientales, y no los económicos", ha añadido Sánchez.

Esta medida se traducirá en la creación en el mes de julio de una entidad pública empresarial que se encargará de la gestión del agua en Valladolid. Sus beneficios, aseguran desde Valladolid Toma la Palabra, revertirán en la mejora de la ciudad, las infraestructuras y la calidad del servicio.

"Hoy Valladolid sigue la senda de Berlín, Buenos Aires o París y se pone al frente de las ciudades que trabajan por el cambio, que trabajan por remunicipalizar los servicios", se ha felicitado Sánchez.
Esta remunicipalización del servicio del agua es "muy importante", considera Luis Babiano, gerente de la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (AEPAS), por lo que supone y por cómo se ha hecho.

"Ha sido muy pactada, con amplio consenso político, con la aprobación de la sociedad civil, siguiendo criterios técnicos y económicos", explica a Diagonal. Babiano recuerda que Valladolid "ya había pasado por un modelo complejo, que evidenció el fracaso del modelo de concesiones. No fue rentable ni accesible para la ciudadanía".

Tras señalar una cuestión básica – "los servicios vitales para el desarrollo de nuestras ciudades deben estar en manos de lo público"–, Babiano apunta que la gestión de un servicio como el agua, "un derecho humano", ha de ser profesional, accesible a la ciudadanía, respetuosa con el medio ambiente y bajo un régimen de inversiones constantes para conseguir un modelo sostenible.

Junto a Valladolid, Babiano también valora que otras ciudades, como Santiago de Compostela, estén iniciando procesos técnicos para remunicipalizar sus servicios de agua."              (Diagonal, 30/12/16)

La extrema derecha es hija de la globalización

 

"(...) lo que este trabajo proporciona es información empírica a favor de una hipótesis con la que trabajábamos desde hace décadas. A saber, que la globalización ha producido ganadores y perdedores que se distribuyen a lo largo del mundo del siguiente modo.

Por un lado, aunque los superricos son una minoría (el 5% más rico) pero son los que más se han beneficiado en términos absolutos del proceso (de cada 100 dólares de nuevos ingresos entre 1988 y 2008 se han llevado 44). Los superricos están fundamentalmente en Estados Unidos, pero también en Europa Occidental, Japón y Oceanía. Milanovic los llama plutócratas globales. En el gráfico de más abajo ocupan el punto «C».

Por otro lado, lo que podríamos llamar las «clases medias asiáticas» son las principales ganadoras del juego en términos relativos. Como partían con recursos muy pequeños, las ganancias que han tenido –en torno al 12% del total de los nuevos ingresos absolutos- han supuesto un crecimiento relativo del 80%. 

Estas personas se sitúan en el centro de la distribución de ingresos de sus países, que es sobre todo China pero también India, Tailandia, Vietnam e Indonesia. Naturalmente «clase media» significa una cosa distinta a lo que significa en Occidente, pero gráficamente podríamos identificarla con las capas urbanas de China. En el gráfico son el punto «A».

Finalmente, a lo que llamamos «clases populares occidentales» son aquellos sectores que son más ricos que los asiáticos que acabamos de describir pero que se encuentran en los estratos más pobres de sus propios países, que son fundamentalmente los de Europa Occidental, Norte América, Oceanía y Japón. 

Son los que no han ganado nada con la globalización y, de hecho, son sus víctimas porque han sido golpeados por procesos de desindustrialización, el incremento de la competencia económica internacional y un mercado de trabajo global que hace aún menos competitivos a los trabajadores no cualificados. En el gráfico son el punto «B».

Lo anterior es una foto de la distribución de ingresos a nivel mundial, y como tal tiene sus limitaciones. El trabajo completo de Milanovic proporciona mucha más información útil para entender qué está significando la globalización en términos de desigualdad de ingresos y, en cierto sentido, las transformaciones en la estructura de clase. 

Lo que me interesa resaltar ahora es que lo apuntado aquí conforma el terreno material en el que se mueve la batalla política, por decirlo así. Esto es, sería imposible entender fenómenos como Donald Trump, Le Pen, el crecimiento de la extrema derecha en el norte de Europa, el 15-M o las movilizaciones sociales en Europa del Sur sin atender a estas transformaciones. Igualmente, sin comprender estos cambios es imposible plantear estrategias políticas correctas o adecuadas para la izquierda.

Lo que estamos diciendo es que las clases populares de Europa son parte de las grandes perdedoras de la globalización y que, por eso mismo, buscan, a veces de forma consciente y otras de forma intuitiva, proyectos políticos de protección ante la expansión de la pobreza, inseguridad, precariedad e incertidumbre.

Si analizamos el proyecto que ofrece la extrema derecha, por ejemplo Le Pen o Trump, encontraremos un patrón común ciertamente general: la promesa de protección material a las víctimas de la globalización y la crisis. Lo singular es que se dirige únicamente a los sectores «nacionales», pues el discurso va acompañado de valores y principios profundamente racistas y nacionalistas, que enfrentan a los pobres en función de su identidad étnica. Y han conseguido calar especialmente en los sectores más empobrecidos y menos cualificados de sus sociedades.

El siguiente gráfico, por ejemplo, refleja el perfil socioeconómico de los votantes de cada partido que se presentó a las elecciones presidenciales francesas de 2002. El eje horizontal describe la actitud económica (más izquierda significa más intervención estatal, más derecha significa más liberalismo) y el eje vertical describe la actitud cultural (más arriba significa mayor tolerancia cultural y más abajo significa menos tolerancia cultural). 


Como se puede observar, el Frente Nacional (FN) era profundamente hostil al multiculturalismo (que es una característica del ultranacionalismo) pero ambiguo en lo económico. Esto último es algo común a los nuevos partidos de la extrema derecha europea, que no encajan en el tradicional trade off entre Estado y mercado (no son ni liberales ni socialistas) porque defienden una suerte de capitalismo nacional. 

Esto consiste básicamente en combinar liberalismo paternalista interior y proteccionismo exterior, siempre desde el punto de vista de una población nativa que está siendo atacada desde fuera (de ahí el dominante euroescepticismo). No es cierto, por lo tanto, que la extrema derecha sea neoliberal, y de hecho es habitual encontrar en sus discursos alusiones a la «justicia social», o a lo social en general, siempre referenciadas únicamente para los nacionales.

Lo que me parece relevante es observar cómo la condición socioeconómica sugiere diferencias notables en ambas actitudes. Por ejemplo, los menos tolerantes son los trabajadores sin cualificación y los agricultores, pero tampoco destacan por su tolerancia los trabajadores cualificados y los autoempleados. Por el contrario, los más tolerantes son los directivos, los profesionales técnicos y los profesionales de la industria sociocultural. 

Más significativa es aún la actitud según cualificación educativa. Como se puede observar, en la línea discontinua, cuanto mayor cualificación educativa formal más propensión hacia la tolerancia cultural (y liberalismo) y cuanto menos cualificación educativa formal mayor propensión hacia la intolerancia cultural (y proteccionismo). 

El trabajo y el gráfico es de Simon Bornschier en Kriesi, H. (ed) (2008): West european politics in the age of globalization, y cabe anotar que en los años siguientes a 2002, y especialmente tras el inicio de la crisis de 2008, el Frente Nacional subrayó aún más en su perfil antiliberal y proteccionista. En suma, parece que existe una relación entre la intolerancia cultural y la mayor exposición a la competencia económica internacional, lo que parece razonable: es más fácil ser racista cuando ves tu puesto de trabajo peligrar por culpa de «otro», el «diferente».

Hay que recordar que la globalización tiene entre sus víctimas a los trabajadores con menos cualificación formal, debido entre otras cosas a la fuerte competencia internacional que se ha dado en el mercado laboral mundial y que ha hecho muy poco competitivos a los trabajadores sin cualificación. Dicho de otro modo, el nivel de cualificación formal se ha convertido en una gran división política en las últimas décadas porque es una variable que tiende a determinar si estás en el lado de los perdedores o de los ganadores de la globalización.

En definitiva, lo que planteo aquí es que efectivamente la extrema derecha ha conseguido llegar a las víctimas de la globalización a través de proyectos políticos que implican promesas de protección construidas mediante discursos que llevan a guerras entre pobres (entre los de muy abajo y los de abajo de una sociedad). En política un espacio político no ocupado por un actor será ocupado, tarde o temprano, por otro. Esto es insistir en una obviedad: la extrema derecha ha llegado a las clases populares porque la izquierda anticapitalista no lo ha hecho.

España y Portugal son, en gran medida, excepciones a lo que está sucediendo con la extrema derecha en Europa. Pienso que aquí la izquierda sí ha sido capaz de construir una suerte de cortafuegos a la extrema-derecha, fundamentalmente a través del 15-M y las movilizaciones sociales. (...)"            (Alberto Garzón, eldiario.es, 25/12/16)

La alternativa de la izquierda es la de recuperar la democracia y enfrentarse a los poderes financieros. Es posible hacer esto sin racismo. Depende de la credibilidad de nuestra alternativa

"(...) Estamos viendo, en todo el mundo, un crecimiento acelerado de la extrema derecha. En Europa se está viendo como un fenómeno casi imparable. ¿Por qué en Portugal, como en España, no hay un partido fuerte de extrema derecha?

En Portugal hay dos aspectos que pueden explicar la ausencia de extrema derecha. Primero, la existencia de un partido de centro-derecha moderado [CDS], que absorbe a muchos de los potenciales votantes de extrema derecha. Ocupan ese espacio político, pero como partido rechazan el racismo, al menos formalmente. Pero la razón principal es que la izquierda es fuerte. 

El Partido Comunista sigue siendo fuerte y el Bloco de Esquerda también. Tenemos dos partidos de izquierdas con una posición política crítica con el proceso de integración europea y los procesos de globalización. Son partidos que tienen contacto con los movimientos sindicales y la clase obrera. Hemos dado a la gente un proyecto mejor que los movimientos racistas y populistas de la extrema derecha.

¿Cuál es la causa principal del crecimiento de la extrema derecha, incluso en países con tradición progresista, como Dinamarca o Austria?

La causa principal, creo, es que la gente está decepcionada con el sistema neoliberal. El neoliberalismo no ha cumplido sus promesas. Los salarios son bajos, hay paro y precariedad en todas partes. Se ha visto cómo en los últimos diez años el sistema financiero ha sido apoyado y ayudado a costa de imponer medidas de austeridad y recorte de libertades. La gente no cree ya que este sistema les represente. La democracia es prisionera de los sistemas financieros.

La extrema derecha ha sido capaz de dar una respuesta a este descontento, que es legítimo. Con esa respuesta viene el racismo, pero lo que tenemos en el fondo es gente que no está contenta con el régimen político y económico. Gente que necesita respuestas, y como los otros movimientos políticos aún están concentrados en proteger el régimen neoliberal, la respuesta más clara la está dando la extrema derecha. Por desgracia.

Además del racismo y la xenofobia, los movimientos de la extrema derecha en Europa tienen en común su euroescepticismo. ¿Cuál es la papel de la Unión Europea en el crecimiento de esos movimientos?

La Unión Europea ha ayudado y es en parte responsable del crecimiento de la extrema derecha. Es uno de los mayores impedimentos para que los estados satisfagan las expectativas legítimas de la gente. La Unión Europea es la cara del neoliberalismo. 

Se dijo a la gente, especialmente en los países del sur y los periféricos, que entrar en la Unión Europea sería un paso hacia países más ricos, que su vida mejoraría, pero la Unión no cumplió sus promesas, y además acaparó algunas partes esenciales de la democracia y la soberanía nacional. 

Ahora la gente ve a la Unión Europea como una fuerza externa que impone políticas negativas en sus países, y como una de las causas del mal funcionamiento de sus economías. Y tienen razón, es responsable del mal funcionamiento de algunas economías, como la portuguesa, la italiana o la española. Y la derecha, de nuevo, usa estos problemas que la gente reconoce para crecer. Por eso es tan importante que la izquierda proponga una alternativa a ese discurso.

¿Qué alternativa puede ofrecer la izquierda para recuperar el terreno perdido?

Tiene que proponer una alternativa que la gente entienda y que sea creíble. La gente tiene que entender que la alternativa de la izquierda se basa en recuperar la democracia y la soberanía, y en enfrentarse a los poderes financieros. Y que es posible hacer esto sin discriminación, sin racismo y sin culpar a los inmigrantes. Al final, vamos a depender de la credibilidad de nuestra alternativa al compararla con el neoliberalismo."                 (Entrevista a Mariana Mortagua, economista y diputada del Bloco de Esquerda portugués, La Marea, 12/12/16)

16.1.17

El desmoronamiento de la Vª República francesa anunciará la resquebrajadura continental... la intención de voto a Le Pen entre los obreros llega al 50%. Los comunistas nunca consiguieron semejante respaldo... el viejo mundo ha muerto

"LO de verdad alarmante no es que Marine Le Pen sea hoy, con entre un 26 y un 26’5 por ciento, la candidata presidencial mayoritaria en Francia. Lo de verdad alarmante es que esa intención de voto se dispare hasta el 50 por ciento entre los obreros, sobrepasando las más altas cifras del que fuera el partido «de clase» de esa franja, el PCF, en su momento de esplendor, allá por los años cincuenta y sesenta.

De todos los datos que la encuesta IFOP, publicada anteayer, pone ante los ojos, es este el que debiera ser tomado como síntoma de algo muy grave, de algo que retrotrae nuestro presente al de la Europa de los años de entreguerras: cuando un clima de desesperación popular impuso los fascismos como movimientos mayoritarios. 

Y nada, absolutamente nada, del mundo en el cual vivimos nos pone al abrigo seguro de un retorno a esa dinámica.

Francia ha sido, desde el final del siglo XVIII, el preludio político de Europa. Sigue siéndolo. Y el desmoronamiento de la Vª República que fundó el General De Gaulle anunciará la resquebrajadura continental. Por eso nos concierne de un modo tan directo.

El sondeo IFOP no sólo vuelve a marcar el alza populista de Le Pen. Da otros datos complementariamente preocupantes.

–El primero de ellos, que Fillon es el peor candidato posible de la derecha para oponer una barrera al FN: demasiado ajeno a una laicidad que es parte de las convicciones políticas más asentadas del votante francés y carente de la firmeza de un Sarkozy ante estos duros tiempos que vienen. Su anclaje entre el 24 y el 25 por ciento, pese al empujón mediático de las primarias, nada bueno augura.

–El Partido Socialista se desmorona. El mejor de sus candidatos, Manuel Valls, apenas logra un 10,5 por ciento. Por debajo incluso de ese anacronismo andante que es Mélenchon. Si un milagro no lo remedia, el partido que creó Mitterrand a inicio de los setenta cerrará aquí su ciclo.

–La única fuerza emergente se llama Emmanuel Macron. Extraño personaje: brillante hasta el exceso, hijo del filtro formador del alto funcionariado, pero ajeno por completo a las rutinas de la política francesa.

 Fue el ministro de Economía que salvó al socialista Hollande de la bancarrota. Pero sus propuestas son hoy, punto por punto, coincidentes con las de la conservadora Merkel. Se ha negado a participar en las primarias de la izquierda.

 En rigor, Macron no pertenece ya a ese dispositivo topográfico. El margen entre el 17 y el 19 por ciento que le da la encuesta es pasmoso en alguien que fundó su partido hace apenas un trimestre.

En Francia se va a jugar, de aquí a la primavera, el escenario electoral de Europa. Todos sabemos que el viejo mundo ha muerto. Nadie se hace fantasías sobre el mundo que viene."                  (GABRIEL ALBIAC, ABC 12/01/17, en Fundación para la libertad)

No, España ni ha superado la crisis ni ha cambiado el modelo productivo

"(...) atendiendo a tres indicadores clave. El primero es la producción industrial, en que se ve que esta es actualmente un 25% menor que la previa a la crisis.


 El panorama en servicios no es mucho mejor, como vemos en el gráfico. Si deflactamos con el IPC desde 2007, el índice todavía está un 23% por debajo del valor de 2007, aunque en el gráfico, que está a precios corrientes, la recuperación pudiera parecer mayor.


El empleo también muestra una recuperación muy parcial, con un 13% menos de ocupación equivalente a tiempo completo que en 2007.


(...) en modo alguno se ha superado la crisis, ya que eso implicaría estar en niveles de empleo y producción similares a los de 2007, situación de la que estamos lejísimos. 

(...) ¿qué hay de cierto en que hemos cambiado de modelo productivo?

 Primero, deberíamos definir qué es un cambio de modelo productivo, algo que los analistas económicos tenemos bastante claro: un predominio de una economía intensiva en capital y de alto valor añadido, con altos niveles de inversión en I+D. Y, ¿ha ocurrido tal cosa?  

(...) miremos el indicador que miremos nos encontramos mucho peor que en 2007. Es decir, que si ha habido cambio en el modelo productivo, ha sido a peor. Esto lo vemos en los indicadores de inversión en equipo, un 29% por debajo de los de 2007, y en la inversión en I+D, en que España sigue ocupando uno de los puestos de cola dentro de los países considerados desarrollados a nivel mundial y, mucho más preocupante, ha sido de los que menos han progresado en la última década.


La factura del rescate a la banca podría superar los 75.000 millones... y llegar a los 80.000

"¿Cuánto costará el rescate a la banca española? El Tribunal de Cuentas puso ayer sobre la mesa una cifra: 60.718 millones de euros. Pero es una factura realizada sobre una foto fija de finales de 2015. Desde entonces ya ha pasado más de un año, y como el propio organismo público refleja en su informe todavía quedan pendientes cuatro frentes que podrían elevar el coste del rescate por encima de los 75.000 millones.

 Se trata de las ventas de Bankia y BMN; la devolución de los bonos convertibles contingentes (CoCos) de Caja 3 y Banco Ceiss; las garantías y esquemas de protección de activos (EPA) que el Fondo de Reestructuración (Frob) y el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) concedió para vender las nacionalizadas; y la inversión en Sareb. (...)

 Sólo con los EPA y otras garantías hay en juego más de 17.000 millones de euros. Sólo con CAM ya se han dado por perdidos 5.800 millones del esquema de protección (de los que Sabadell ya ha recibido 820 millones) y todavía quedan pendientes otros 6.700 millones. En Unnim, BBVA podría cobrar más de 4.000 millones por garantías del contrato, de las que ya se han dado por perdidos 1.570 millones. Banco de Valencia, de CaixaBank, podría sumar otros 1.800 millones.

Estas garantías dependen de la evolución de la cartera crediticia que se subastó. Pero hay más cláusulas para proteger a los compradores de circunstancias como fallos en el traspaso de activos a Sareb; sentencias en contra por preferentes y cláusulas suelo; y problemas con los contratos de seguros, entre otras. 

Hay condiciones de este tipo por valor de 6.300 millones en Banco de Valencia (comprada por CaixaBank), Banco Ceiss (Unicaja), Banco Gallego (Sabadell), Catalunya Banc (BBVA) y NCG Banco (Abanca).

Con Sareb, el Tribunal calcula que hay en juego 1.652 millones de euros que invirtió el Frob a través de deuda subordinada. Pero desde que concluyó el informe, el Fondo público ya ha perdido un 60% de esta inversión (casi 1.000 millones), que se suman a otros 540 millones que ya dio por imposibles de recuperar.

 Dando por perdidas la mayor parte de las garantías y la inversión Sareb, la factura del rescate bancario superaría de largo los 75.000 millones, acercándose incluso a los 80.000 millones. (...)"          (Jorge Zuloaga, Vox Populi, 11/01/17)

Para solucionar la crisis estructural de la balanza comercial dentro del marco del euro es necesario un alto nivel de precariedad laboral y de paro en los países del sur... pero la salida del euro no pasa por la esfera de lo posible dentro del sentido común dominante español

"(...) la evolución de la moneda única (euro) ha tenido dos implicaciones fundamentales. 

En primer lugar, ha provocado déficits y superávits exteriores en la periferia y en el centro respectivamente, ya que acentuaba las diferencias de productividad iniciales. 

En segundo lugar, el tipo de cambio alto con respecto a las necesidades de la periferia, incentiva el consumo de productos importados, lo que provoca, además de un déficit en la balanza comercial, el deterioro del tejido productivo interno, el cual es incapaz de competir con los productos externos dado el tipo de cambio. 

Por el contrario, en los países centrales, la apreciación de la moneda ha beneficiado a las empresas exportadoras, centrando el crecimiento en el mercado externo. Así, el modelo productivo de la periferia ha estado totalmente condicionado por los intereses del modelo alemán. 

Como es evidente, los déficits en la balanza por cuenta corriente (ver gráfico 3) no son sostenibles en el tiempo sin una contrapartida o ajuste, por lo que, al no existir un presupuesto común para la zona euro que equilibrase dichos desajustes (como ocurre en cualquier unión monetaria) y no disponer del tipo de cambio como herramienta, los continuos déficits en los que incurría la periferia eran financiados en su mayor parte por el capital financiero de los países centrales (ver tabla 1). 

La necesidad del sector bancario de los países centrales de invertir las reservas bancarias crecientes, las cuales provenían de los superávits estructurales, hacía incrementar la dependencia (vía endeudamiento privado) de los países del sur de Europa.

Los desequilibrios mostrados hasta el momento se tradujeron en una crisis de deuda pública, derivada en primera instancia de la crisis de deuda privada. En el año 2007 la deuda pública no suponía un grave problema para el conjunto de las economías de la eurozona (en España significaba el 36% del PIB, frente al 64% en Alemania).

En cambio, en los años posteriores a la crisis, la deuda soberana se disparó en los países periféricos debido en gran parte a la caída de los ingresos por la recesión económica y al aumento de los gastos por el desempleo y los rescates bancarios. Como sostiene Michel Husson [v] , la crisis de las deudas soberanas es consecuencia de una crisis particular del sistema euro, lo que contradice claramente el argumento de que la crisis en los países del sur tiene que ver con el excesivo gasto público. 

En este punto, la configuración del sistema euro se mostraba totalmente perversa, ya que, debido a las directrices de la eurozona, el BCE no puede financiar a los estados de forma directa. De este modo, estos deben acudir al mercado privado, lo que, en épocas de recesión, supone un coste cada vez más elevado de financiación. 

Así, la escalada de las primas de riesgo llegó a un punto insostenible a mediados del 2012, llegando a poner en entredicho la continuidad de la moneda común, algo que hizo intervenir al BCE el 26 de julio de ese mismo año, cuando Mario Draghi declaró: “El BCE hará lo necesario para sostener el euro.

Y créanme, eso será suficiente”. A partir de esas declaraciones, la escalada de las primas de riesgo se frenó en seco y con ella el problema de financiación de los estados, al menos temporalmente. Sin duda, la actuación del BCE demuestra de forma tácita que la crisis de deuda soberana es totalmente provocada por la estructura del euro y, por tanto, tiene una solución estrictamente política. 

En este contexto de ajuste, el problema de las balanzas de pagos en los países del sur se ha mitigado por el momento (como se observa en la gráfica 3, después del año 2008), lo cual no tiene relación directa con el sostenido argumento de “ser más competitivos y exportar más”.

 De forma contraria, los altos niveles de paro, las sucesivas reformas laborales y los altos niveles de precariedad han provocado una disminución de las importaciones, lo que ha equilibrado la balanza comercial [vi] , esto es, para solucionar la crisis estructural de la balanza comercial dentro del marco del euro es necesario un alto nivel de precariedad laboral y de paro en los países del sur. 

Desde el año 2015, como medida desesperada para frenar la deflación e intentar reactivar el crédito, además de mantener la crisis de deuda soberana encauzada, el BCE ha implementado un programa masivo de compra de activos (por valor de hasta 80.000 millones de euros) conocido como expansión cuantitativa (renovado y ampliado para todo el 2017 [vii] ).

 En términos menos abstractos, este hecho implica, fundamentalmente, la compra por parte del BCE, de la deuda pública que tiene la banca privada en sus balances, sustituyendo así deuda pública por dinero líquido.

 Lejos de los argumentos en defensa de la expansión monetaria, la “impresión” de dinero no tiene por qué acabar en circulación si la propia actividad económica no demanda liquidez, es decir, el proceso es inverso al que sostienen las autoridades monetarias: si no existen espacios de rentabilidad, las empresas no invierten y, por tanto, no demandan crédito, inutilizando cualquier aumento de la masa monetaria.

 En efecto, incluso informes de la OCDE [viii] sostienen que la expansión cuantitativa es una huida hacia adelante que puede ser incluso peligrosa, ya que, en países como EE.UU., puede estar incentivando una burbuja de activos financieros. Al fin y al cabo, el capital financiero fluye hacia dónde se pueda generar rentabilidad, sea en la economía productiva o en la financiera mediante la creación de burbujas. 

Conclusión y perspectivas de futuro 

Con su actual configuración, la evidencia histórica de la moneda hace pensar que, en caso de restablecerse un período de expansión, necesariamente se incurrirá en las contradicciones del ciclo 1999-2008, es decir, un crecimiento totalmente desigual entre centro y periferia, en base a desequilibrios en la balanza comercial y el endeudamiento privado de los países periféricos. 

De todas formas, en el corto plazo y con la composición institucional actual, resulta complicado pensar que esta coyuntura derive en un periodo de expansión, dados los niveles de endeudamiento (público y privado) de la mayoría de las economías de la eurozona, sobre todo las periféricas (solamente la suma de la deuda pública y privada de la economía española ronda el 400% del PIB). 

No obstante, las conclusiones que subyacen del análisis de la evolución teórica y empírica de la crisis del sistema euro non son nada halagüeñas, pues debemos tener en cuenta que, aunque España saliese de la crisis, supongamos con pleno empleo y sin deudas, en el marco del euro se gestaría una nueva crisis de balanza de pagos y de endeudamiento externo en unos años. 

Esto implica algo muy simple: cualquier perspectiva de mejora de las condiciones de vida de la mayoría de la población es totalmente imposible dentro del marco del euro. 

La dicotomía a la que nos exponemos en el futuro la resume muy bien Joseph Stiglitz en las conclusiones de su último libro [ix] , afirmando que solamente hay dos soluciones: caminar hacia una unión monetaria y política total al estilo de EE.UU. o la ruptura del euro, pues la actual configuración es insostenible en el tiempo. 

Obviamente, caminar hacia lo que habitualmente se llama “más Europa”, una unión monetaria completa con mecanismo fiscales redistributivos, es impensable en términos políticos, puesto que Alemania tendría que ceder su puesto de privilegio como potencia hegemónica, renunciando entre otras cosas a su superávit comercial, sostenido precisamente gracias a la configuración actual. 

 Aunque a día de hoy, pese a todos los problemas económicos, políticos y sociales, el euro siga siendo un tema tabú (sin presencia en los espacios mediáticos en España), parece que asistimos a un pequeño avance del debate sobre la moneda única. 

Así, la propia publicación del libro de Stiglitz, en el que el autor señala la imposibilidad de que la actual estructura del euro sobreviva (algo que autores españoles como Juan Francisco Martin Seco o Pedro Montes llevan señalando desde años antes de la entrada en vigor de la moneda [x] ), tiene implicaciones ideológico-culturales significativas, ya que amplía el espacio del debate y lo visibiliza más allá de posiciones heterodoxas y/o marginales. 

A pesar de esto, en el imaginario colectivo, el euro sigue siendo sinónimo de Europa, con la perspectiva ochentera de la entrada en la modernidad y en la prosperidad que supuestamente ofrecía el europeísmo a un país del sur que recién estrenaba su sistema democrático. Así pues, por el momento, una destrucción del euro (piénsese en cualquiera de sus formas) no pasa por la esfera de lo posible dentro del sentido común dominante español.  (...)

Debemos tener en cuenta otros aspectos, como el marco geopolítico, ¿alguien se imagina que EE.UU. permitiría una fácil salida del euro de Grecia, por ejemplo? Es cierto que en términos puramente económicos no debería haber duda en que la ruptura es siempre mejor que la línea actual y que hay muy poco margen para cualquier tipo de reformas que puedan funcionar en el contexto de las relaciones de fuerza actuales, en las que el dominio alemán es apabullante. (...)"            (Juan Vázquez Rojo , Rebelión, 28/12/16


 Alternativa a la salida del euro:  europeseta electrónica de circulación interna


Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )



Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html



Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  


Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815


Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:






Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

La subasta de fármacos andaluza permitirá ahorrar 1.500 millones al conjunto del Estado

"En 2012, en pleno epicentro de la crisis y con las administraciones forzadas a aplicar duros recortes en el gasto público, el Gobierno de Andalucía aprobó la polémica subasta de fármacos, una medida que buscaba un ahorro considerable para la sanidad pública en la adquisición de los medicamentos con principio activo más demandado.

El beneficiario sería el contribuyente, pero la medida, claro, irá en detrimento de las grandes farmacéuticas dispensadoras de medicinas, que se vieron obligadas a rebajar el coste de sus productos si querían vendérselos al Sistema Andaluz de Sanidad (SAS). Desde el principio la Junta planteó esta estrategia con ciertas dosis de demagogia, como un pulso entre los grandes lobbies farmacéuticos y los pacientes de la sanidad pública.

Pero no había duda de que se estaba zarandeado un negocio de un volumen considerable, de hecho, sólo cuatro de los 11 laboratorios que se presentaron a la primera puja y ganaron el concurso rubricaron finalmente el acuerdo con la Consejería de Salud. Fue un intento de las grandes firmas (Bayer, Sanofi, Abbott, Ranbaxy, UCB Pharma, Nycomed Pharma y Janssen Cilag) de boicotear la subasta, pero ésta se mantuvo en pie gracias al interés de los pequeños laboratorios. 

Aun así, el Gobierno central de Mariano Rajoy recurrió la subasta de fármacos andaluza ante el Tribunal Constitucional, acusando a la Junta de invadir las competencias del Estado y de romper el principio de igualdad de los españoles al acceso de medicamentos. El Constitucional paralizó cautelarmente la norma, pero al poco tiempo levantó la suspensión hasta que hubiera un pronunciamiento sobre el fondo del asunto. Éste llegó hace unos días: los jueces fallaron a favor de Andalucía, poniendo fin a cuatro años de litigio entre el Estado y el Gobierno andaluz.

Esta sentencia abre la puerta a que otras comunidades autónomas implanten el mismo sistema de compra de medicamentos, lo cual supondría un ahorro global de más de 1.500 millones de euros para el Sistema Nacional de Salud, según un informe del Colegio de Médicos de España, en el que ahora se escuda el gabinete de Susana Díaz. No está claro que el Gobierno de Rajoy vaya a extender la subasta de fármacos, porque incluso tras la sentencia del Constitucional mantiene un pulso político con la Junta, rechazando abiertamente el modelo.

“Si se atreviera a dar ese paso”, explican desde la Consejería de Salud, “abriría un frente de confrontación con la poderosa industria farmacéutica, que factura cada año millones de euros en todo el país”. El sector (fabricantes y comercializadores de genéricos) ha perdido un 20% de ventas de unidades entre 2013 y 2016 en Andalucía, según fuentes del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, el modelo no tardará en ser exportado, puesto que ya hay cuatro comunidades gobernadas por el PSOE que se han interesado por la subasta de fármacos, y prevén implantarlo a partir del próximo año.

El fallo del Constitucional ha sido un varapalo para las grandes farmacéuticas, pero también para el Gobierno central, que ha echado por tierra las críticas vertidas por el PP durante los últimos cuatro años. “La selección por el Sistema Andaluz de Salud (SAS) a través de la correspondiente convocatoria pública de los medicamentos a dispensar por las oficinas de farmacia no establece diferencias en las condiciones de acceso a los medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud, catálogo y precios”, concluye el fallo. La sentencia niega, como denunció Rajoy y el PP, que la subasta de fármacos de Andalucía rompiese la igualdad de acceso de todos los españoles a las medicinas. (...)"                   (Público, 02/01/17)

Los desastres sociales del neoliberalismo suministran la base económica al recubrimiento xenófobo y reaccionario que sirve para desviar la cuestión social hacia las afirmaciones identitarias

"(...) La austeridad salarial no basta para salir de una gran recesión; es necesaria también una desvalorización masiva del capital que ponga los contadores a cero. Pero, y esto es uno de los parámetros de la situación actual, el capitalismo financiero no lo quiere. Una lectura sin duda más adecuada podría se la siguiente. 

Las diferentes fracciones del capital persiguen (en proporciones diversas) dos objetivos: restablecer la tasa de beneficio, ciertamente, pero también conservar y validar los derechos de giro adquiridos antes de la crisis bajo forma de capital ficticio. En resumen, los capitalistas rechazan “asumir sus pérdidas”: ellos lo quieren todo.

Pero esos dos objetivos son manifiestamente contradictorios. Lo son todavía más si se tiene en cuenta otros dos parámetros esenciales del período abierto por la crisis, es decir el agotamiento de las ganancias de productividad y el freno de la globalización . Por presentar las cosas de otra forma, en el fondo hay tres formas de hacer aumentar la tasa de beneficio: desvalorizando el capital, logrando ganancias de productividad o bajando los salarios. 

Los capitalistas no quieren desvalorizar el capital. No pueden lograr aumentos de productividad. Si se deja de lado la apuesta por las “reformas estructurales” que provienen del pensamiento mágico, solo queda una palanca: la compresión salarial.

En todo ello hay una lógica implacable y por ello tienen algo de patético todas las tentativas de convencer a los capitalistas de que existe una forma más racional de salida de salida de la crisis. Esta es una de las enseñanzas de la crisis griega que se puede evocar rápidamente: el gobierno Syriza ha llegado a las negociaciones con la Troika con un proyecto de reestructuración de la deuda

Se había concebido un plan en colaboración con el banco Lazard, cuyas grandes líneas fueron presentadas por el banquero Mathieu Pigasse: es suficiente con escuchar su entrevista |11| para comprobar que ese plan era perfectamente racional, razonable y que constituía a priori un buen punto de partida para un compromiso asimismo razonable.

Se sabe lo que ha sucedido y desgraciadamente se podría generalizar esta lección a todas las alternativas racionales, por coherentes que sean: no es por la convicción que podrán ser puestas en práctica, ya que las mismas implican forzosamente el abandono de uno u otro de los objetivos citados anteriormente, sea frenando la carrera a la rentabilidad, sea cuestionando los derechos adquiridos sobre la plusvalía.

No es posible otra política de los dominantes, pero eso no quiere decir que funcione la que ellos imponen a los pueblos. Ya hemos comentado las inquietudes del FMI |12| en relación con la economía mundial. Son todavía quizá más grandes en Europa, como testimonian estos gritos de alarma lanzados por tres responsables europeos: “Nunca jamás había visto tal fragmentación y tan poca convergencia en nuestra Unión”, “La Unión Europea está en peligro. Nadie puede decir si (ella) existirá todavía en diez años”, “Europa no produce suficientes resultados” |13|.

Más recientemente todavía, una tribuna (que ha pasado relativamente desapercibida) es propiamente alucinante |14|. Los firmantes componen un extraño equipo, ya que se encuentran Christine Lagarde, directora general del FMI y Pascal Lamy, antiguo director general de la OMC (Organización Mundial del Comercio, Ndt), pero también los PDG (Presidente Director General, Ndt) de Air France-KLM y de Veolia. E incluso el del PMU (Pari Mutual Urbain) más acostumbrado sin duda a las apuestas hípicas que a la prospectiva económica.

Las quince personalidades deploran que “la búsqueda excesiva de una finalidad exclusiva –maximizar los beneficios para los accionistas- ha aislado a la empresa y alimentado la sospecha sobre la misma”, rechazan “la idea falsa de que una empresa pertenece a sus accionistas” y retoman a su cuenta “el consenso cada vez más fuerte” según la cual “la financiarización del capitalismo es un error”. Se pronuncian pues “a favor de una economía de mercado responsable” y, para llegar a ella, nuestros aprendices altermundialistas se limitan a proponer la modificación de los artículos 1832 y 1833 del Código Civil francés, lo que seguramente va a trastornar el funcionamiento del capitalismo.

Sin embargo, hay que tomar en serio estas manifestaciones de inquietud ya que expresan la sensación de los gestores de los intereses capitalistas de que no disponen de los útiles necesarios para “morder” sobre todos los aspectos de la realidad.(...)

Sin embargo hay fondos estructurales, el Banco Europeo de Inversiones y su Fondo Europeo para las Inversiones Estratégicas, el plan Juncker, pero ello no le parece suficiente a la Comisión que sugiere un relanzamiento equivalente al 0,5% del PIB europeo, es decir, equivalente a 50 000 millones de euros. Pero ¿quien a va a relanzar? “Los que no tienen margen de maniobra presupuestario querrían utilizarlo; los que tienen no quieren utilizarlo”, tal es la “paradoja” que subraya la Comisión. 

Este emplazamiento a Alemania para que tome su parte en una “orientación presupuestaria más positiva” está evidentemente llamado a ser letra muerta (el 5-12-2016, el Eurogrupo ha rechazado, por una amplia mayoría, el paquete fiscal propuesto por la Comisión, ndt).

Las manifestaciones de este “espanto burgués” remiten a otra fuente de inquietud: la regresión social –que se desprende mecánicamente de las políticas capitalistas de salida de la crisis- es el trampolín que propulsa a las corrientes soberanistas polarizadas por la extrema derecha. 

Los desastres sociales del neoliberalismo suministran su base económica, el recubrimiento xenófobo y reaccionario solo es el fondo la “superestructura” que sirve para desviar la cuestión social hacia las afirmaciones identitarias."                   (Michel Husson , CADTM, en Rebelión, 20/12/16)

12.1.17

Cómo España podría salir del euro... anclando el valor de la nueva moneda (¿europeseta?), a un salario mínimo de un Plan de Empleo de Transición.

"(...)  Imaginemos que hemos decidido salir del euro. Teniendo en cuenta el miedo de la gente a salir de la moneda comunitaria, ¿cómo podríamos hacerlo con éxito? 

Creo que es un problema al que se le da más complejidad de la que tiene. Introducir una moneda es extraordinariamente sencillo: es como decir que el Estado a partir del 1 de febrero va a efectuar los pagos en una nueva moneda, en pesetas, o en pesos, por citar dos ejemplos.

Muy bien, creamos una moneda, pero sabemos que esta se va a depreciar inmediatamente con respecto al euro. Y, además, la fuga de capitales que se produciría…

La fuga de capitales es un concepto que se define generalmente mal. ¿Qué implica una fuga de capitales? Que, por ejemplo, un depósito denominado en euros en el balance del Banco Santander se transfiera a través del Banco Central a otro banco en Alemania. 

Esto es relativamente irrelevante: lo que importa es dónde gasta uno: que el dueño de ese depósito en el banco alemán –y no olvidemos que de España se han marchado ya 300.000 millones de euros en depósitos– vive en España y tiene que pagar su alquiler, realizar compras, etc., en España. A nosotros lo que nos importa es dónde se gasta, no dónde está domiciliada la cuenta. 

Entonces, a efectos reales, la fuga de capitales puede llegar a ser irrelevante…

La fuga de depósitos normalmente se magnifica, pero tiene su importancia más acuciante por el tema de los sumideros fiscales, que hay que controlar. 

Pero a Mitterrand le hundió la famosa fuga de capitales de principios de los años ochenta y cambió totalmente su política económica…

Con Mitterrand es el momento en que los partidos socialistas empiezan a cambiar y a traicionar su propio ideario. Además, el problema que tuvo Francia fue el empeño en mantener un tipo de cambio fijo. 

Cuando tú tienes que defender un tipo de cambio fijo respecto a una cesta de monedas, los movimientos de depósitos sí impactan sobre la cotización de la divisa. Empeñarse en mantener un tipo de cotización fija es lo que te pone la soga al cuello. (...)

Entonces, otro de los rasgos fundamentales de la TMM es el mecanismo de tipos de cambios flexibles…

Efectivamente, para nosotros es un postulado fundamental: el tipo de cambio tiene que ser flotante. En estas condiciones, imagina que hay una fuga de euros. Si tienes soberanía monetaria, tienes capacidad de recapitalizar los bancos: ¿que el Banco Santander puede tener un problema porque se haya endeudado mucho en euros? 

Hay que tener en cuenta que el Santander está muy internacionalizado y tiene menos de la tercera parte de su negocio en España, con lo cual su dependencia de los depósitos de residentes es pequeña. Y si es un banco con un negocio muy doméstico, el Banco de España puede darle la liquidez suficiente o incluso nacionalizarlo.

Entonces introducimos la nueva moneda superado el miedo a las fugas de capitales. ¿Pero eso cómo se hace?

La moneda la introduces gastando, creando, en definitiva, apuntes contables.
"Introducir una moneda gastando" suena un poco raro…

El Estado dice que a partir de mañana, por ejemplo, la autopista que estábamos construyendo en Madrid en vez de pagarla en euros se va a pagar en nuevas pesetas.

O sea, la construcción de la autopista es gasto estatal, y el Estado paga al constructor en nueva moneda. Pero para extender la nueva moneda, ¿qué se hace? Porque la gente no tiene esas nuevas pesetas... 

Se crea demanda por la moneda nacional. Básicamente a través de los impuestos. Y ojo, aquí viene un principio fundamental que es erróneo en la economía convencional: en un Estado monetariamente soberano, los impuestos no son el mecanismo de financiación del Estado.

Pero el Estado necesita financiarse para gastar, para redistribuir… En primero de Económicas nos enseñaban que los impuestos sirven para financiar ese gasto...

Yo aprendí eso en primero también (risas). Eso es cierto para una diputación, pero no para un Estado con soberanía monetaria. Ten en cuenta que en este caso que exponemos el único creador de moneda es el Estado y la única manera de que los ciudadanos tengan moneda en su bolsillo es que el Estado haya gastado.

La función de los impuestos al final es apartar recursos reales para que los use el Estado; el Estado es nuestro agente, le encomendamos misiones (carreteras, sanidad, enseñanza, hospitales, seguridad). Todas estas misiones que nosotros desde el sector privado no podemos asumir como individuos o como grandes empresas (para las que muchas cosas no son rentables o simplemente no son posibles). No olvidemos que, de alguna forma, el Estado somos nosotros, y le encomendamos lo que nosotros no podemos hacer. 

Apartamos recursos reales que además están ociosos hoy en día, esto último está claro. Entonces imponemos tributación: por vivir aquí tengo que pagar un IBI, IRPF, etc. Yo para conseguir ese dinero para pagar mis impuestos le tengo que ofrecer algo al Estado, y por ello yo vendo mi trabajo, o bienes si soy un fabricante… Entonces consigo su dinero, que es un pagaré del Estado, lo equivalente a un crédito fiscal que se puede utilizar para pagar los impuestos.

¿Entonces el dinero es un crédito fiscal del Estado?

Efectivamente, y puedo hacer varias cosas con el dinero: devolvérselo al Estado vía impuestos o bien guardarlo como instrumento de ahorro… 

Hay un ejemplo muy claro de la historia colonial de África a la hora de explicar la introducción de una moneda: en Ghana, cuando llegan los británicos, estos querían cultivar café, pero se encuentran con el problema de que la población nativa no quería acudir a trabajar a los cafetales porque les pagaban con dinero británico y eso no les servía para nada, ya que ellos tenían su propio circuito económico. 

Por mucho que los colonos subieran el salario, los nativos no querían trabajar. Entonces el gobernador de la colonia pone un impuesto confiscatorio a las chozas, unos veinte chelines. Se produce una revuelta y encarcelan al jefe tribal. Los nativos al final se dan cuenta de que tenían que conseguir libras o chelines para saldar la deuda. Y eso al final genera la oferta de trabajo que los británicos buscaban.

Entonces, el Estado introduce una moneda, gastando para ello e incorporando los impuestos. Pero el peligro de la devaluación con respecto al euro está todavía ahí. En su libro afirma que una manera de impedir que esto ocurra es “generar demanda por la propia moneda”.

Sí, hay varias maneras de hacerlo. Una es obviamente lanzar la nueva moneda poco tiempo antes de una campaña de liquidación del IVA, o bien justo antes de la campaña del IRPF: la gente tiene que pagar el impuesto pero no tiene esa moneda en su bolsillo. 

La condición es que el Estado no acepta el pago con euros. Entonces el sector privado necesita una moneda que no tiene: se genera una demanda por dicha moneda y en el mercado su cotización sube porque está todo el mundo buscándola. Al final puedes encontrarte con que la nueva moneda acaba incluso apreciándose. 

De hecho, un famoso estudio de P. Pilkington y W. Mosler sobre una posible salida del euro propone no forzar la conversión de los depósitos de los ciudadanos a la nueva moneda, un error que suelen cometer los Estados para mantener el tipo de cambio y para que el banco central tenga unas reservas de divisas. Esto puede hacer que el sector privado se encuentre con unos depósitos que no quiere y que entonces los venda para comprar euros, provocando la depreciación de la moneda.

Lo que propone, pues, son unas condiciones algo más flexibles que las tradicionales a la hora de introducir una moneda o de salir de una unión monetaria. Algo que es bastante corriente a lo largo de la historia…

Según un artículo científico de Andrew Ross, ha habido 69 rupturas de uniones monetarias desde la Segunda Guerra Mundial. Sería un error pensar que una unión monetaria es para siempre. Además, aquí hay otro error: pensar que el proyecto europeo es igual al euro, que no lo es, y hay muchos países europeos que no están en el euro. 

No hay una identificación entre euro y Europa. Para mí el euro no es un proyecto europeo, es un proyecto fundamentalmente neoliberal. Ha habido una muy exitosa ruptura monetaria en Europa que ha sido la checoslovaca, que generó un pequeño punto de inflación en el 93 pero que fue bastante pacífica. Toda institución humana es temporal… En conclusión, no hay que convertir el euro en un tótem, siendo una institución mal diseñada.

Bueno, pero si salimos del euro, ¿nos seguirán prestando los mercados? Nos tendremos que poner a imprimir dinero… Y de ahí a la República de Weimar...

La hiperinflación de la República de Weimar es un episodio extraordinario de los que ha habido muy pocos en la Historia. Lo de Weimar se explica por la derrota de la guerra y las reparaciones del Tratado de Versalles, lo que elimina gran parte de la capacidad productiva alemana: barcos, capacidad ferroviaria, minas… Además, los alemanes tenían que hacerse con recursos para pagar las compensaciones a los aliados.

 Entonces la única solución que encontraron fue la de imprimir una cantidad de dinero tremenda. El caso español, por el contrario, es el de la existencia de recursos ociosos, como fábricas que no están al cien por cien de su capacidad productiva, gente que no encuentra trabajo, viviendas sin inquilino... El Instituto Nacional de Estadística afirma que no estamos por encima del 80% de nuestra capacidad productiva.

¿Por qué hay entonces tanto miedo a la inflación?

Porque es un fenómeno muy complejo que no se ha explicado bien. La denominada teoría cuantitativa del dinero, muy simplista, relaciona la oferta monetaria con la inflación de modo unidireccional. Y no es cierto. Tú puedes aumentar la oferta monetaria y lo más probable es que en vez de aumentar los precios aumente la producción. 

Por ejemplo (y esto viene del pensamiento keynesiano), cuando un empresario percibe un aumento de demanda y tiene capacidad sobrante, lo primero que hace es subir la producción. Porque si yo soy Mercadona y me aumenta la demanda yo no quiero perder cuota de mercado: aumento la producción, contrato trabajadores, pero no subo los precios. 

Esto es fundamental entenderlo: las empresas quieren aumentar o mantener la cuota de mercado; en una economía como la nuestra, debajo de su capacidad productiva, lo más normal es que primero aumente la producción. Si hay algo de inflación no es malo, ya que llevamos ya tres años de deflación, lo que empeora los balances de los que están más endeudados.

Es fundamental entender que una nueva moneda a corto plazo no tiene por qué llevarnos a una situación inflacionista. Puede darse a más largo plazo, pero depende de cómo se comporten a tres o cuatro años tanto el sector privado como el sector público.

¿La devaluación, de producirse, no tendría un efecto inflacionista en un país que importa tantas mercancías?

Sí, la devaluación puede tener un efecto inflacionista. Pero hay que tener cuidado con cómo la definimos: la inflación es una subida continuada en el tiempo de los precios y hay que distinguirla de episodios singulares o aislados, donde hay una depreciación repentina de la moneda, que sería difícil que fuera mayor del 30%. Si tú gestionas ese repunte de inflación con inteligencia, no tiene por qué asentarse en las expectativas de los agentes ni prolongarse en el tiempo.

¿Y cuál sería esa gestión inteligente de la situación para que no se convirtiera en un peligro?

Hay varias maneras. Es importante entender que el Estado, como monopolista, tiene la capacidad de fijar el precio de la moneda. Una forma de evitar un proceso inflacionario es anclando el valor de la moneda a una especie de salario mínimo que llamaremos el salario genérico. ¿Y cómo se consigue este anclaje? A través de un Plan de Empleo de Transición. 

 Este plan estatal no solo tendría el objetivo de acabar con el desempleo, sino que también tendría un objetivo macroeconómico, consistente en actuar como stock de reserva que absorbiera las variaciones en la demanda de trabajo: si cae la demanda de trabajo remunerado, el Estado absorbe el stock, impidiendo que el salario caiga; en el momento en que la economía se recupera, hay un stock de mano de obra preparada, formada, con currículum, para que los empresarios puedan volver a contratarla.

 De esta manera, además, estabilizas el salario como el principal factor de coste para la mayor parte de las actividades económicas; una vez estabilizado y sin que los márgenes empresariales crezcan demasiado, se consigue la estabilización de los precios.

Entonces es lo contrario a la creación de aquel “ejército de reserva” al que se refiere Marx…

Exactamente. Sustituyes como variable de ajuste el empleo para que la variable de ajuste sea el salario. Y hay muchas otras formas de luchar contra la inflación dada la capacidad de compra del Estado, por lo que la teoría de la hiperinflación es bastante inverosímil dadas estas condiciones.

¿Cómo se paga este plan de empleo?

Se pagaría desde el Estado, y recuerda que un Estado soberano monetariamente es siempre solvente. Y se crearía pleno empleo de manera más efectiva que a través de las maneras tradicionales de caminar hacia el pleno empleo. 

Otras vías indirectas de llevarlo a cabo pueden ser más inflacionistas. Y siempre va a haber muchas personas que las empresas no quieran contratar: antecedentes penales, discapacidades, problemas de alcoholismo… Estas personas no empleables por el sector privado pueden demostrar sus capacidades en estos planes de empleo garantizado.

Estos planes de impacto son compatibles con la transformación de nuestro modelo productivo, incidiendo en una investigación y desarrollo bastante abandonados…

Por supuesto, yo provengo del sector de las biotecnologías, por lo que alguna idea tengo de esto. Hace falta lo que Mazzucato llama “el Estado emprendedor”. El dirigismo estatal se ha asociado al franquismo y el pensamiento económico dominante posterior desmanteló la industria y la banca pública, con el modelo de la CEE de fondo. 

Pero dejar el protagonismo al sector privado es una ficción; lo que hace el Estado emprendedor es establecer una relación simbiótica entre sector público y privado sin excluir ninguno de los dos. El Estado lidera y muestra el camino, piensa EEUU en Internet y los móviles, el Ministerio de Defensa, la tecnología GPS… todo esto procede del sector público. 

Muchos empresarios lo que han hecho ha sido meter algo de diseño… sin reconocer al Estado su liderazgo y sin garantizarle ningún retorno. En España esto ha sucedido también: el Estado siembra y luego el sector privado hace las apuestas. Y la innovación tiene muchísimo riesgo, tecnológico y comercial, por lo que el inversor privado huye como de la peste, imagínate en el sector biotecnológico… 

En realidad necesitas que alguien le señale el camino al sector privado, como ha ocurrido con la red de alta velocidad española: aquí ha habido un Estado que ha pagado miles de millones durante un montón de años. Y lo mismo con la industria automovilística, con las carreteras, las autopistas, las autovías. ¡A nadie se le ocurría aparcar en la calle en el siglo XIX!"           

(Entrevista a Stuart Medina Miltimore, autor de El Leviatán desencadenado, Andrés Villena Oliver, CTXT, en Rebelión, 07/01/17)

 Alternativa a la salida del euro:  europeseta electrónica de circulación interna

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )


Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:



Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html