24.4.17

Con la acostumbrada debacle socialista, y la usual victoria moral de la 'Nueva Izquierda'... gana la fascista y el millonario, ¡¡ en Francia !! Cousas veredes...

"Debacle histórica para el Partido Socialista.

(...) Era una debacle anunciada, pero no por eso resultó menos cruel. El socialismo francés ha registrado este domingo su peor resultado desde 1969, al obtener el 6% de los votos en la primera vuelta, según las primeras estimaciones. (...)"     (El País)

"Victoria moral para el ‘insumiso’ Mélenchon.

 Puede considerarse el ganador moral de estas presidenciales. El insumiso Jean-Luc Mélenchon ha conseguido este domingo una auténtica proeza: obtener el 19,5% de los votos. Ha igualado el resultado de François Fillon, pese a las dificultades que imponían los comicios, con el voto progresista dividido entre tres candidatos distintos y los sufragios obreros en plena trashumancia hacia las tierras del Frente Nacional. 

El aspirante al Elíseo de la izquierda antiliberal ha triplicado el resultado del hasta ahora hegemónico Partido Socialista e incluso igualado los resultados históricos del comunismo francés, allá por los años setenta.

 El candidato de Francia Insumisa había protagonizado un ascenso espectacular en las últimas semanas, subiendo más de siete puntos en un mes en los sondeos y absorbiendo a parte del electorado del socialista Hamon, pero también una porción del de Emmanuel Macron. (...)"   (El País)

"Macron y Le Pen pasan a la segunda vuelta.

(...) El próximo presidente será o bien un exbanquero con escasa experiencia y un mensaje europeísta y liberal, o la heredera de la ultraderecha, partidaria de salir de la Unión Europea. Macron parte como claro favorito para la segunda vuelta, según los sondeos.

 La clasificación de Macron, de 39 años, y Le Pen, de 48 años, en la primera vuelta de las elecciones deja fuera a las dos grandes familias políticas francesas —la socialista y la gaullista— por primera vez desde que se fundó la V República en 1958. Pone cara a cara a dos candidatos que reniegan de la etiqueta izquierda y derecha y aspiran a ser transversales, aunque Le Pen esté genéticamente y filosóficamente adscrita a la tradición de la derecha extrema autóctona, y aunque sea indisimulable la filiación de Macron —criado políticamente en el Elíseo del presidente saliente François Hollande— con el centroizquierda socialista, una especie tercera vía a la francesa.  (...)

La final Le Pen-Macron abre la incógnita sobre qué mayoría parlamentaria dispondrá el próximo presidente. Gane quien gane, no está claro que sus partidos tengan la suficiente tracción para conseguir los diputados necesarios para gobernar en las elecciones legislativas de 11 y el 18 de junio.
Comienzan dos semanas de campaña intensa en la que se chocarán dos visiones opuestas sobre el futuro de Francia, Europa y el mundo. 

El pulso reproduce el de junio de 2016 en Reino Unido entre los partidarios de continuar en la UE y los partidarios de abandonarla, y el de noviembre del mismo año en EE. UU. entre la candidata demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump.

Es la misma fractura que atraviesa las sociedades occidentales en la complicada década posterior a la gran recesión. Según el país, y según el color ideológico de quien formula en análisis, adopta una definición distinta, pero las líneas divisorias son las mismas. 

Pueblo contra élites; perdedores contra ganadores de la globalización; campo contra ciudades; personas sin y con educación superior; nacionalismo contra internacionalismo; repliegue y apertura; intervencionismo económico y liberalización suave. (...)"            (El País)

La consecuencia política de la salida del euro sería la paralización y posible desaparición de la UE

"(...) las posibles consecuencias políticas dañinas de esa salida del euro; especialmente, la paralización y posible desaparición de la UE o, más probablemente, su reconversión en un club restringido de países ricos ajenos a toda propuesta de cohesión y cooperación con la mayoría de sus antiguos socios.

Convendría comenzar indicando los temas que sería necesario tener en cuenta para llegar a cualquier tipo de conclusión sobre las ventajas e inconvenientes que se derivarían de la propuesta de salir del euro. (...)

 Primero. Los costes de la salida del euro. Los agentes económicos públicos y privados fuertemente endeudados del país que adoptara la decisión de salir de la eurozona tendrían que bregar con un aumento automático de su deuda externa nominada en euros, que aumentaría en la misma proporción que se devaluara la nueva moneda nacional. 

Al tiempo, se produciría un aumento considerable de las tasas de interés y, por tanto, de los costes financieros que deberían pagar los deudores. Las consecuencias de esos impactos serían el fuerte alza del servicio de la deuda, más dificultades para atender los pagos a los acreedores y crisis de solvencia de los agentes más endeudados. Téngase en cuenta, como ejemplo, que la deuda exterior bruta de las administraciones públicas, empresas no bancarias y hogares suma en el caso español nada menos que un 250% del PIB.

Segundo. Las consecuencias de un régimen cambiario flexible. Los problemas de la salida del euro no terminarían en el alza, probablemente inasumible, de la deuda y los costes financieros. Habría que considerar a continuación, los previsibles efectos del régimen cambiario flexible que afectaría a la nueva moneda nacional.

 Desde hace algunos años, las tasas de cambio de cualquier divisa están más influidas por los flujos internacionales de capitales que por la situación de la balanza por cuenta corriente. Así, el euro, a pesar de su relevancia internacional y de contar con un relativamente importante excedente exterior, se deprecia frente al dólar en los últimos años. 

Tal fenómeno implica que las divisas de los pequeños o medianos países están sometidas a movimientos desestabilizadores de flujos de capital cada vez más grandes como consecuencia de políticas monetarias expansivas que han multiplicado por 6 la base monetaria mundial en los últimos 15 años.

Tercero. Los efectos de la devaluación sobre la balanza comercial. Para afirmar que una devaluación tiene efectos positivos sobre el comercio exterior y el crecimiento habría que realizar un análisis más fino o sofisticado de, al menos, tres variables: la elasticidad-precio del comercio exterior, la capacidad de la oferta productiva doméstica para responder al aumento de la demanda y la naturaleza de los bienes importados.

Efectivamente, solo en la medida que las importaciones y exportaciones fueran suficientemente sensibles a las variaciones de los precios se podría lograr que el aumento de las exportaciones, como consecuencia de la devaluación, compense el aumento del precio de las importaciones. Si no fuera así y la elasticidad-precio del comercio exterior fuera débil, la balanza comercial apenas mejoraría o, incluso, podría empeorar.

 Algo similar podría decirse de la capacidad no utilizada del aparato productivo o de la existencia de fuerza de trabajo no empleada, porque si la oferta productiva doméstica no puede responder con celeridad y eficacia al aumento de la demanda interna se originaría un aumento en valor de las importaciones que acabaría estrangulando el crecimiento. Por último, habría que examinar la naturaleza de los bienes importados.

 En la medida que los bienes comprados en el exterior sean productos energéticos, bienes de inversión que incorporan elevados niveles tecnológicos o servicios sofisticados a las empresas, la devaluación supondría empobrecimiento tecnológico, mayores desequilibrios de la balanza comercial e inflación importada. 

Lo mismo ocurre cuando la producción manufacturera doméstica forma parte de largas cadenas de valor (consecuencia de dividir los procesos de producción de los diferentes componentes y piezas del producto en múltiples localizaciones) que exigen importaciones para aumentar la producción y las exportaciones.

 El sector de automoción en España sería el más claro ejemplo de la débil capacidad de sustituir las importaciones por producción doméstica. En todo caso, hay que reconocer que resulta muy difícil cuantificar el resultado final del doble impacto sobre exportaciones e importaciones de una devaluación, pero también que en ningún caso hay que dar por hecho esa relación causal, tan simple como errónea, entre devaluación y mejora de la balanza comercial.

Cuarto. La opinión de la mayoría social. Un punto clave que es obligado considerar cuando se trata de proponer algo tan tajante y repleto de riesgos e incertidumbres como la salida del euro y la UE es conocer la opinión de la mayoría social del país sobre esa opción, cómo interpreta lo que ofrece y lo que quita, no solo en términos económicos, la pertenencia a la eurozona y a la UE y cómo percibe las posibilidades de otras opciones, como la de cambiar el rumbo, reformar las instituciones comunitarias y aplicar políticas que favorezcan y protejan a la ciudadanía. 

Piénsese, por ejemplo, en el caso extremo de Grecia y el encarnizamiento con el que las instituciones europeas han tratado al pueblo griego con el único propósito de hacer evidente su voluntad de derrotar una propuesta económica alternativa que pudiera tomar vuelo en otros países del sur de la eurozona. (...)

En resumen y para terminar, convendría reconocer que la salida del euro no es una buena solución ni, menos aún, una opción exenta de problemas y costes. No supone beneficios claros ni implica costes menores a los de la permanencia, incluso en las condiciones actuales.

La desaparición del euro tendría unos costes enormes para todos los países que forman parte de la eurozona. Costes económicos, comerciales y financieros; también, costes políticos asociados al fracaso de un proyecto de unidad tan ambicioso. Por eso es tan difícil que la implosión de la eurozona se produzca, incluso considerando la posibilidad de que su desaparición se haga de forma ordenada y pactada entre los socios o que el avance de la extrema derecha continúe. 

En mi opinión, no hay argumentos bastantes para plantear la salida del euro. Frente a los altos costes, riesgos e incertidumbres que conlleva la opción de salir del euro y de la UE sería más adecuado realizar una reflexión ponderada de los cambios que es necesario promover para que la permanencia en la eurozona ofrezca oportunidades de desarrollo y bienestar a todos los socios y a las mayorías sociales. La hegemonía conservadora y las políticas de austeridad no son un dato inmutable de la realidad.

Hay que apurar las posibilidades de trabajar a favor de un cambio de rumbo político que rompa con las políticas de austeridad impuestas por las instituciones europeas y el bloque de poder que domina esas instituciones.

 Hay que construir amplias alianzas políticas y sociales que disputen la hegemonía a la derecha y atraigan a la mayoría de las fuerzas progresistas y de izquierdas a la tarea de conseguir un cambio sustentado en la cooperación entre los socios, la defensa de la cohesión económica, social y territorial y la subordinación de la economía a los intereses de la mayoría social.  (...)"         (Gabriel Flores, economista, Espacio público, 21/03/17)


  Como alternativa a la salida del euro y para conseguir la soberanía financiera:  europeseta electrónica de circulación interna

Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción, sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.

Los únicos perjudicados, los especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: Europa, 2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467  )


Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna: 
 

Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html


Para salir de la crisis sin salir del euro: España debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html  

Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815

Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:



Más información en: 'Si Grecia, España, o Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar créditos a familias y empresas':    http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html

Yugoslavia tuvo una década de austeridad económica que provocó nacionalismos xenófobos que llevaron a la guerra... en la Unión Europea está pasando lo mismo. Milosevic, un ex-banquero, era igual que Trump. Nos acercamos a una nueva guerra que está justo a la vuelta de la esquina... toca madera


"En su momento, la Yugoslavia gobernada por el Mariscal Tito logró constituirse como uno de los más poderosos países que, desde el Movimiento de los No Alineados, supo marcar una distancia crítica tanto del eje dominado por Estados Unidos como por la Unión Soviética.

«El experimento socialista yugoslavo comenzó a derrumbarse en los 80, mucho antes de la guerra civil de la década posterior, producto de su integración en el mercado mundial». Incluso en vida de Josip Broz Tito, Yugoslavia apeló a un modelo económico lejano a la planificación centralizada. Sin embargo, lo ocurrido en la década del ochenta aceleró un proceso de desintegración.

«Yugoslavia contrajo seis préstamos del FMI, aplicó y se produjo un proceso que derivó en el cierre de fábricas y en el consiguiente desempleo de trabajadores, ¿Qué vino después? el resurgimiento del nacionalismo, el repliegue a los Estados Nación y una sangrienta desintegración.

Si observamos el fenómeno con atención, la UE vive un proceso de desintegración similar. Nos acercamos a una nueva guerra que está justo a la vuelta de la esquina». (...)

Para Horvat, el Brexit significó «el comienzo de la desintegración de la UE, una desintegración que seguramente va a traer efectos sobre el resto del mundo. Estamos viviendo tiempos interesantes, pero muy peligrosos». (...)

Horvat, a su vez, forma parte del proceso de creación de «una red de ». Un tejido entre gobiernos de cambio departamentales y/o municipales de distintos países europeos es considerado, por el filósofo, como un aspecto central para esta nueva construcción. (...) " (Entrevista a Srećko Horvat, Nueva Sociedad, agosto,1916)

"(...) Existe un miedo general a que la Unión Europea se desintegre y, en este contexto, a menudo se habla del riesgo de la balcanización de Europa. ¿Qué significa?

Es un término antiguo que se refiere a un proceso de fragmentación, secesión y nacionalismo, en un contexto de caos y xenofobia, y que finalmente lleva a la guerra. Pero no estoy de acuerdo, porque es un estereotipo sobre los Balcanes que se debe desmontar.

Problemas de corrupción, xenofobia y nacionalismo de supremacía no son exclusivos ni característicos de los Balcanes. Cuando podamos entender este mito sobre los Balcanes, la noción de la Balcanización de Europa también adquirirá un significado muy diferente.

¿Por qué es un mito?

La explicación, que aún hoy es dominante, sobre la guerra en la ex Yugoslavia es que su desintegración fue causada por un nacionalismo exclusivo. Yo digo que esto es falso, y que es exactamente lo contrario.

Es verdad que había ciertas tendencias de nacionalismo en la ex-Yugoslavia, pero estas no fue la causa de la desintegración. El colapso fue causado por los programas de choque que implementó el FMI durante los años 80, que llevaron una década de austeridad, privatización y tasas de paro muy elevadas, resultando en miedo y frustración de gran parte de la población.

Esto llevó a la terrible guerra civil de los años 90. Aquí veo un paralelismo claro con lo que está pasando actualmente en Europa y en Estados Unidos, y la experiencia de ex-Yugoslavia puede ser más relevante que nunca.

Como desembocó esta situación económica en una guerra civil?

Durante toda la década de los años 80, progresivamente, el movimiento de protesta fue aumentando hasta llegar a más de 1.700 huelgas generales, durante el año 1987, con la participación de más de 300.000 personas. Pero en todas las protestas no había elementos de antagonismo entre las diferentes regiones de la antigua Yugoslavia.

Se llevaban siempre banderas comunistas y fotos del fallecido presidente Tito, símbolos pues de solidaridad y de nostalgia de la unidad federal, opuestos a la pérdida de soberanía por las reformas impuestas por el FMI. Esta situación cambió a partir de 1987, cuando aparecieron nuevos líderes políticos que convirtieron las protestas en campañas para un movimiento anti-burocrático, canalizaron miedo y frustración en nacionalismo y acapararon las protestas en favor como "campañas del pueblo ".

Uno de estos líderes era un ex banquero y se llamaba Slodoban Milosevic. Ver el paralelismo con Donald Trump y Nigel Farage? (...)

La Unión Europea y Estados Unidos van en esta dirección?

Creo que podemos evolucionar hacia una guerra si no aprendemos de la experiencia de la ex-Yugoslavia. Los partidos de la extrema derecha en Europa, y Trump en Estados Unidos, intentan convertir un problema económico y social en un proyecto xenófobo-nacionalista, implementando una agenda neoliberal.

Pero a la vez, en el Reino Unido, los votantes del Brexit son víctimas de las políticas neoliberales de Margaret Thatcher, y lo mismo ocurre en Estados Unidos.

No piensa que los estados europeos tienen unas instituciones más consolidadas que Yugoslavia a finales de los años 80?

No estoy tan seguro. Los estados nacionales tienen un déficit democrático, tienen un problema de legitimidad, al igual que Yugoslavia tras una década de implementar programas de austeridad.

Y el proyecto europeo supranacional está bajo presión: Brexit, la crisis de Grecia, el tratado escandaloso con Turquía sobre los refugiados, la pérdida de soberanía de Alemania en el pulso con Turquía, las revelaciones de Wikileaks de diciembre pasado sobre cooperación de servicios secretos de Estados Unidos y Alemania .... son todo consecuencias de una política económica y una política exterior fallida de la Unión Europea. (...)"                             (Entrevista a Srecko Horvat,Bart Grugeon , Directa, 20/03/17)

Hay una revuelta racista y hay una revuelta altermundialista que defiende el proteccionismo y la redistribución de la riqueza... estar al lado de los precarios no debería impedir atacar a los racistas

"(...) Discípulo de Emmanuel Todd y figura habitual en los debates mediáticos, el politólogo Thomas Guénolé (París, 1982) es profesor de la Sciences Po de París y de la Universidad Panthéon-Assas. El año pasado publicó el libro La mondialisation malheureuse (La mundialización desgraciada). (...)

No todos lo que votan FN son ultraderechistas y racistas…

Lo son. En eso estoy de acuerdo con Emmanuel Todd, que dice que la gente del gran sur de Francia, del Mediodía, no tiene ninguna excusa para votar al FN, porque ni viven en una zona industrialmente deprimida, ni sus ingresos son bajos, así que deben ser juzgados como lo que son: puros racistas antiárabes. 

Respecto al electorado del FN del norte, los obreros más pobres y precarios del norte, se podría decir que votan FN por desesperación, pero, perdone, podrían optar por la igualdad, la redistribución de riqueza y contra la finanza. Sin embargo, la mayoría prefiere golpear a quienes son más débiles, más precarios y más pobres que ellos, los emigrantes y los árabes… Hay que dejar de buscarles excusas.

¿Hay un aumento del racismo en Francia?

Se expresa con circunloquios y alusiones. En lugar de decir los “franceses de origen magrebí”, dicen “los musulmanes”, o “los emigrantes”. Dicen “el islam no es compatible con la República”, o “Francia debe defender sus raíces cristianas” en lugar de decir, “tengo un problema con la gente de origen magrebí”. Eso es racismo. 

Y el hecho de estar al lado de los pobres y precarios no debería impedir afear la conducta de los sectores populares racistas.

¿Asistimos a una revuelta general contra las élites?

Sí, pero hay diferentes contenidos. Hay una revuelta racista y hay una revuelta altermundialista que defiende el proteccionismo, la redistribución de la riqueza y una transición ecológica. En cualquier país se encontrará usted con esa dualidad.

La mundialización desgraciada empuja a cada vez más gente hacia el precariado: gente que no sabe dónde estará socialmente el mes que viene. En muchos países ricos eso afecta a la mayor parte de la población. En Francia, el precariado representa la mitad de la población.

¿Entonces, por qué no ganan?

Porque la oferta está dividida entre la revuelta altermundialista y la revuelta racista. Cuando quien aplica el programa de la mundialización desgraciada es un partido de izquierdas pasa una de estas dos cosas: o bien hay un cambio de liderazgo en el partido y sube un altermundialista –como en el caso de Corbyn, y casi en el de Sanders– o bien el partido se hunde y es superado por otro a su izquierda: es la dinámica de Podemos en España, Grecia y de la casi totalidad de América Latina. 

En algunos países gana la oferta racista (Hungría, Estados Unidos), en otros gana el altermundialismo, el Brasil de Lula, Bolivia, Ecuador… Un factor que decide en un sentido u otro es si el país ha sufrido una experiencia reciente de dictadura de derecha o de izquierda. Si la tuvo de derecha, la revuelta se inclina hacia el altermundialismo, el caso de España, Grecia, Portugal o Sudamérica con sus dictaduras militares. 

Cuando por el contrario la experiencia es de dictaduras de izquierda (Europa del Este), entonces la oferta altermundialista no llega a nacer y es la extrema derecha la que dirige la rebelión. En países donde no ha habido ninguna de esas dictaduras, el caso de Estados Unidos, Francia o el Reino Unido, los dos vectores aparecen. Creo que eso es lo que está pasando.

¿Puede ganar Mélenchon?

Cualquiera de los cuatro puede estar en la segunda vuelta. Y si uno de los dos finalistas es Le Pen, el ganador será siempre el otro. Así que hay una posibilidad de que el candidato altermundialista gane: si su adversario en la segunda vuelta es Marine Le Pen. 

En mi opinión, es el único caso. El elemento decisivo es el electorado central, y el único caso en el que ese segmento votaría por un candidato altermundialista que le produce miedo en términos como redistribución de riqueza es si su adversario es la candidata racista. 

Esto contradice lo que suele decirse desde la izquierda de que “siempre preferirán a la extrema derecha que el cambio”, pero es así y hay que decirlo en su honor: sólo la mitad de la derecha optaría por Marine Le Pen, la otra mitad o se abstendría o hasta votaría por Mélenchon."                     (Entrevista a Entrevista al el politólogo Thomas Guénolé (París, 1982), profesor de la Sciences Po de París, Rafael Poch , La Vanguardia, en Rebelión, 19/04/17)

Conmoción, espanto, miedo... ramificaciones varias en la corrupción del PP... el de Rajoy

"Conmoción y miedo en la sede central del PP; juego de cuchillos en la sede madrileña del partido, entre los que quedan partidarios de Esperanza Aguirre; auténtica rebelión en la Judicatura y en la Fiscalía, ante el sorprendente comportamiento del fiscal jefe anticorrupción Manuel Moix que, horas antes de iniciarse la Operación “Lezo”, intentó por todos los medios, paralizar parte de los registros y detenciones, algo que provocó una auténtica rebelión entre los fiscales que decidieron desobedecer esas órdenes y, preocupación generalizada dentro del partido por las consecuencias que pueden derivarse de la investigación sobre Ignacio González, que espera detenido en la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos, pasar a la Audiencia Nacional para ser interrogado por el juez Eloy Velasco. (...)

Para el Partido Popular, desde el miércoles, Ignacio González se ha convertido en una bomba de racimo que irá explotando, poco a poco, a partir de la investigación sobre el sobrecoste de empresas compradas por el Canal Isabel II en Brasil, Colombia y República Dominicana, con un sobrecoste que, en ocasiones, multiplicaban por cuatro, su verdadero valor. 

Pero es que, además, de este sobrecoste que se está averiguando a dónde ha ido a parar y en qué cuentas fuera de España se encuentra el dinero, hay otra parte de la operación que también se investiga y que son las obras que el Canal Isabel II ha realizado en República Dominicana y Haití, en este último país, después del terremoto que dejó al país semidestruido. Se ignora por qué el Canal entra en estas reconstrucciones en las que también se sabe que ha habido comisiones.

Una tercera deriva termina en Mercasa (Mercados Centrales de Abastecimientos SA) donde fue detenido también su hermano Pablo González, alto directivo de la empresa, y testaferro suyo, una empresa que viene siendo investigada por otro juez de la Audiencia Nacional. La cúpula de Mercasa está imputada por comisiones en el extranjero, pero en las investigaciones pueden aparecer conexiones de muy alto nivel en América Latina, especialmente en Panamá, que en estos momentos, tiene preocupados a importantes miembros del Gobierno. 

Una cuarta deriva pasa por las decenas de millones de publicidad que ha repartido el Canal, a medios informativos amigos para la compra de favores, así como la adquisición de algún digital que durante todos estos meses ha mantenido una campaña mediática contra la actual presidenta de la Comunidad Cristina Cifuentes (el mismo medio que tiene una notable deuda con antiguos colaboradores, en demandas ganadas en los Tribunales pero que se niegan a pagar).

Igualmente, saldrán a relucir las relaciones del Canal con la Operación Púnica, y con la concesión de obras en la Comunidad, especialmente con el Tren de Navalcarnero, en el que se le exigieron comisiones millonarias a través de un amigo de González (López Madrid) a la familia de Villar Mir. 

Y, por último, toda la financiación ilegal del Partido Popular madrileño con la que tanto Esperanza Aguirre como el propio González, contaron para ganar todas las elecciones en la Comunidad.

 “En Madrid, siempre nos ha sobrado dinero para las campañas y nunca nos ha faltado de nada“, dice un antiguo responsable de las campañas, convencido de que era algo que sabían todos… y que es algo que sólo acaba de empezar. Porque González, él solo, es una bomba de racimo."            (José Oneto, República.com, 20/04/17)

Hay hambre... 200.000 madrileños han recibido 20 millones de toneladas de alimentos

"(...) algo va mal en Valencia, Granada, Málaga, Palma, Barcelona, Burgos, Madrid y otras ciudades, la formación de largas colas de miles de personas para recibir periódicamente paquetes de alimentos con aceite, arroz, leche, azúcar, pan, pasta, legumbres, zumo… 

Sin embargo, esas largas colas en grandes ciudades no las veréis nunca en los telediarios de ninguna televisión. Son las colas del hambre. Y del hambre no se habla.

Sin embargo, la cruda realidad muestra que la organización solidaria Banco de Alimentos, por ejemplo, solo en Madrid ha distribuido más de 20 millones de toneladas de alimentos para ayudar a unas 200.000 personas. 

Por tanto cabe concluir que hay hambre en España. Lo remacha un estudio de La Caixa sobre gente pobre en sus programas de ayuda. Según ese informe, 30.000 familias con niños pasan hambre en España y 60.000 menores de edad han pasado o pasan hambre con frecuencia. Comen muy poco durante el día y nunca cenan, al tiempo que más de 700.000 hogares en España no tienen ingreso alguno y sobreviven por solidaridad familiar y ciudadana. 

Hace siete años esos hogares sin ingresos eran menos de medio millón. Sin olvidar que un 15% de trabajadores, aún con un empleo y salario, son pobres. Pobres de verdad. Lo que incluye hacer cola cada equis tiempo para conseguir un paquete de alimentos y no pasar hambre. Alimentos que no proporciona el gobierno, sino la solidaridad ciudadana.

 Da igual que España ratificara en 1976 el Pacto Internacional de Derechos Sociales, que reconoce el derecho de cualquier persona a no pasar hambre y tener la alimentación adecuada en cantidad y calidad. Da igual, porque lo de este gobierno es parloteo y brindis al sol, pero no tomar medidas para asegurar ese derecho y otros contra la pobreza y la desigualdad que genera más pobreza.

 Sin embargo, Mariano Rajoy, presidente del gobierno, pretende que salimos de la crisis. ¿Con estos hechos, con esos datos? Vivir para ver. (...)"                ( Xavier Caño , El Viejo Topo, 20/04/17)

21.4.17

Deutsche Bank, el desplome de un mito alemán... a causa de 46.000 millones de derivados, 12 veces el producto interior bruto de Alemania

"Avaricia, provincianismo, cobardía, inmadurez, mentira, incompetencia, arrogancia. Son sólo algunos de los adjetivos que un memorable reportaje del semanario alemán Der Spiegel, publicado hace pocos meses, dedicó al Deutsche Bank (https://goo.gl/P5SOQP). 

 El mayor banco alemán, que durante buena parte de sus 146 años de historia ha sido la encarnación misma de la ética protestante en el sistema bancario, se está ahora precipitando hacia un abismo del cual, al final, sólo podría salvarlo el gobierno de Berlín y, por tanto, los contribuyentes alemanes. (...)

El 2 de febrero pasado se dieron a conocer los resultados del cuarto y último trimestre de 2016: 1.900 millones de pérdidas netas. El conjunto de 2016 ha tenido como resultado, en cambio, 1.400 millones de euros de pérdidas, lo cual, comparado con los números rojos de los 6.800 milones de euros del 2015, parece hasta una buena noticia. 

Pesan en particular los gastos congelados, y en parte ya efectivamente desembolsados, por la implicación en cerca de 6.000 causas legales a escala global. En mayo de 2016 llegó una multa “record” de 2.500 millones de dólares de las autoridades estadounidenses y británicas, que acusan al Deutsche Bank de haber manipulado los  tipos de referencia del Libor, Euribor y Tibor, en los que se basan los costes de los préstamos interbancarios, pero también las hipotecas nuestras, de los ciudadanos corrientes.

La marca ha quedado, sin embargo, pronto superada: en vísperas de Navidad pactó el pago de 7.200 millones de dólares con el Departamento de Justicia norteamericano para cerrar el capítulo de las sanciones sobre títulos garantizados por las hipotecas subprime, las grandes protagonistas de la crisis financiera que estalló en 2007-2008, de la cual estamos pagando todavía las consecuencias. Apenas se difundió la noticia del pacto, las acciones del Deutsche Bank subieron un 4% en pocas horas. Los mercados, se dice, “han lanzado un suspiro de alivio”. 

Dos meses antes, de hecho, las autoridades de los EE. UU. habían amenazado con una sanción de 14.000 millones de dólares que el banco no habría podido pagar de no haber sido justamente mediante una intervención estatal in extremis de compleja actuación, dada la inminente campaña electoral para las generales de septiembre de 2017 y las nuevas reglas europeas sobre rescates bancarios.

Los percances del coloso bancario alemán continúan sin pausa también con el nuevo año: el 31 de enero llegó una nueva multa, por un total de más de 630 millones de dólares, de las autoridades norteamericanas y británicas por haber permitido a clientes rusos reciclar cerca de 10.000 millones de dólares, transfiriéndolos a Gran Bretaña y de allí a Chipre, a Estonia, Letonia y otros países.

No hay paz, por tanto, bajo las dos torres gemelas de Frankfurt. Pero ¿por qué? ¿Cómo ha sido posible todo esto? La meticulosa reconstrucción histórica del Spiegel identifica sobre todo un periodo en el cual, dentro del banco, algo hay que se rompió para siempre: los fabulosos años noventa, cuando el banco comenzó a avergonzarse de ser alemán, provinciano, de Wolfsburg, Munich, Stuttgart o Nuremberg y quiso actuar a la americana, ganarse un sillón en primera fila en Wall Street, disputar los primeros puestos del mundo en el trading de instrumentos financieros a colosos como Goldman Sachs o Morgan Stanley. 

(...) el Deutsche Bank se ha transformado progresivamente en un comisionista de títulos cada vez más complejos, al igual que los gigantes americanos, pero sin tener ni la historia ni los recursos humanos para ello. A medida que se han acercado al Olimpo de las finanzas internacionales, los directivos del banco se han visto cegados por sus mismas ambiciones y anestesiados por decenas de millones de euros en  incentivos.

 Al podio internacional de la banca de inversión nunca se han subido o se han aupado sólo brevemente. Ahora, la suerte está echada y no se puede volver atrás.  El Deutsche Bank camina como un zombi en medio del vado, entre un sueño americano que se ha convertido en una pesadilla y una supremacia alemana como banco para sostén de las empresas de la que no queda más que un bonito recuerdo. 

En la panza tiene el zombi 46.000 millones de derivados, 12 veces el producto interior bruto de Alemania. En realidad, explica el banco e informa el Financial Times (https://goo.gl/ye76it), sólo una pequeña parte de estos títulos sería peligrosa. Se trata de los llamados activos de Nivel 3, sin liquidez al no poder valorarse en precios de mercado. 

Tendrían un valor en conjunto de 31.000 millones de euros, nada comparado con los 46.000 millones de dólares totales, pero, así y todo, equivalentes al 70% del patrimonio “core” del banco. En realidad, nadie sabe valorar con certeza cuánto valen verdaderamente los derivados del Deutsche Bank. Y no sólo los del Nivel 3. (...)

Entretanto, el banco va pasando con todos los parabienes una prueba de “stress” europea tras otra, logrando a contabilizar – gracias a las ayuditas del BCE y a operaciones no ultimadas todavía, como la venta de una cuota de 4.000 millones de euros a la banca china Hua Xia (https://goo.gl/i6sRKZ). Y en cualquier caso, es conocido, las pruebas de “stress” son para los créditos, no para la montaña de derivados u otros títulos más o menos tóxicos en el balance (https://goo.gl/6fGq7M). 

El Deutsche Bank zombi podrá continuar presentándose a los exámenes europeos sin que nunca le pregunten el capítulo que no se ha estudiado. Los clientes y los mercados ya lo han suspendido desde hace tiempo."                    (Mauro Meggiolaro  , Sin Permiso, 10/04/2017)

El riesgo de pobreza relacionado con el mercado de trabajo aumenta... los hogares con menores tienen mayor riesgo... la pobreza es una característica del hogar no individual... pues vaya con la recuperación

"(...) En la época de crisis los ingresos fijos de una pensión han sido un salvavidas. Los niños en cambio han sido los más perjudicados: su riesgo de pobreza entre 2005 y 2015 pasó del 29% al 34%. 

Los menores implican de hecho uno de los indicios más claros de exclusión para un hogar. “Todos los hogares donde hay presencia de menores tienen mayor riesgo”, dice Francisco Lorenzo, coordinador del equipo de Estudios de Caritas.  (...)

El fin de la crisis tampoco ha reducido de momento el riesgo de exclusión porque el empleo que se crea es malo: “Hay creación de empleo, pero es precario y con mucha rotación laboral, y el riesgo de pobreza relacionado con el mercado de trabajo aumenta”, dice Florentino Felgueroso, autor del estudio ‘Población especialmente vulnerable’. 

El problema con el empleo no es de salario, sino de temporalidad: “En 2014 había más de 6 millones de personas que aun trabajando habían ganado una renta inferior al salario mínimo”, dice Felgueroso. Eso ocurre porque aunque su sueldo esté por encima del salario mínimo, trabajan menos de 10 meses al año o solo media jornada.

La pobreza es una característica del hogar, no individual. Los hogares monoparentales son los más vulnerables: la mitad están en riesgo de exclusión, y su número aumenta. Otros hogares con mayor riesgo son las familias numerosas —parejas con tres hijos o más— y los hogares con tres adultos y algún hijo a su cargo.  (...)

La tormenta explosiva suele producirse cuando coinciden varios factores. Padres o madres solteras que alternan trabajos temporales con el desempleo. Hogares donde conviven más de dos personas de origen extranjero, con salarios bajos y trabajo escaso.

La métrica elegida por Eurostat para medir la pobreza es la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE). La estadística contabiliza las personas que cumplen al menos una de estas tres condiciones: tener ingresos bajos, vivir en hogares donde escasea el empleo o sufrir privaciones materiales severas.

La primera condición, la más común, es una forma de pobreza relativa: incluye personas con ingresos familiares por debajo del 60% de la mediana (por ejemplo, una madre soltera que ingrese menos de 10.400 euros netos al año o una persona que vive sola y gana menos de 8.010 euros). La segunda condición señala hogares donde falta empleo, porque sus miembros en edad de trabajar pasan temporadas desempleadas o con media jornada. 

Las personas con problemas suelen reunirse en los mismos hogares para aprovechar sus recursos, pero eso no implica que salgan del riesgo de exclusión. Una familia con dos hijos que ni estudian ni trabajan podrían estar en riesgo de exclusión aunque sus padres tengan ingresos suficientes: los hijos están usando el hogar de refugio.

La tercera condición es quizás la más grave: incorpora a las personas que, con independencia de sus ingresos, sufren privaciones como no tener lavadora, no poder comprar carne o tener dificultades para pagar los recibos o el alquiler. En total un 29% de las personas en España están en riesgo de pobreza o exclusión social.

 Un 22% tiene ingresos bajos, un 12% poco trabajo y un 6,5% sufre privaciones. En los dos primeros casos España está entre los peores países de Europa; en el más grave —las privaciones– está en cambio por debajo de la media y lejos de los peores países, como Bulgaria, Rumania o Grecia, donde la cifra supera el 20%.  (...)

Karima y Dris tienen seis hijos de 9 a 14 años. No trabajan desde hace años. Reciben una ayuda de 400 euros y otra de 200 por ser familia numerosa. Son los únicos ingresos fijos de la casa. Dris recoge chatarra en días sueltos y ahora llega la temporada del espárrago.

Karima se dedica cada día a buscar recursos: “Mi trabajo es buscar. Antes no conocía muchos sitios. Ahora sé todo. Hay que buscarse la vida poco a poco. Estoy acostumbrada, ya está”, dice.

 Cada mañana va a Caritas con sus tápers a buscar comida para tres. En el supermercado de Caritas compra algo para cenar. Hay productos básicos: leche, legumbres, aceite a precios rebajados. La trabajadora social le ayuda con los extras: “Hay muchas ayudas. Hay una tarjeta de Mercadona de 50 euros para comprar carne, pescado”.

Pagan 400 euros por una casa de alquiler de 4 habitaciones en Guadalajara. El dueño les permite pagar los gastos cuando pueden: “Es muy bueno”, dice Karima. (...)

Karima no tiene grandes quejas: “No tengo ningún problema. No está bien, bien, bien, pero tenemos para comer y dormir gracias a Dios”, dice.  (...)

Su mayor esperanza -quizá la única- es que sus hijos estudien tanto como puedan: “Yo no quise estudiar de pequeña. Pero ahora estoy todo el día detrás de ellos para que hagan los deberes. Y mi marido también”, dice. Karima sabe: la falta de estudios es un detalle clave en las personas en riesgo de pobreza. (...)

A Noelia Casado, sevillana, psicóloga de 35 años y con un hijo de cuatro, se le cruzó la crisis en 2010 y, desde entonces, lucha por sortearla con un camino propio. Está segura de haber encontrado una salida, pero aún está verde y el espacio sociocultural que ha creado con su hermana, denominado La Sin Miedo, solo le genera por ahora entre 500 y 600 euros al mes.

 De ahí, tiene que pagar 250 euros del piso que comparte con otra madre y su hijo y los gastos habituales de cualquier familia. Todavía tira de ahorros y de ayudas familiares, pero está decidida a ganar la batalla.  (...)

“Trabajamos más de ocho horas y hacemos equilibrismo todos los días para conjugar la vida familiar con el empleo y con nuestras propias necesidades sociales. Hay días que hacemos 20 euros de caja, pero compensa. Este espacio es como un hijo”, concluye orgullosa.  (...)

En casa de Francisco Yselguez viven 11 personas: sus padres, dos hermanos, una cuñada, su sobrino y su mujer y tres niños. Solo tiene trabajo fijo el hermano de Francisco, que llegó de Venezuela hace 13 años. Es en una empresa pequeña de construcción, que ha sobrevivido a la crisis porque “hacen de todo”, según Francisco.

Los once viven en una casa de unos 120 metros en las afueras de Guadalajara, que les cuesta 450 euros de alquiler. El padre recibía una pensión en Venezuela, pero ha dejado de cobrarla.

Francisco, de 31 años, llegó hace 4 y trabaja días sueltos en una empresa de logística a través de una ETT. Gana unos 40 euros en 8 horas, de 14h a 22h. Cuando se levanta no sabe si ese día tendrá que ir a trabajar. Son tantos en casa que si no va uno al comedor social a buscar comida, va otro.

En Venezuela, Francisco se sacó la licenciatura en Física. Para homologarlo en España necesita tres asignaturas que intentará cursar por la UNED, pero no será fácil: “Aquí para una persona que gane el servicio mínimo es difícil costearse la universidad. Aquí es gratuita entre comillas, porque tienes que pagar unas tasas”.  (...)

Franciso cree que si logra un empleo estable podría incluso irse por su cuenta: “Si yo encontrara un trabajo, podría independizarme fácilmente. La situación no está tan mal”, dice. "             (Kiko Llanero, Jordi Pérez Colomé, El País, 03/04/17)

El “filibusterismo” de la medicina privada: la central de compras de Ribera Salud (B2B Salud) está acusada por haber cobrado comisiones a proveedores de material sanitario pagado con dinero público

"A la hora de comparar la gestión sanitaria privada y más concretamente el comportamiento de las concesiones tipo Alzira versus la gestión directa por la Administración (GDA) podemos fijarnos en tres grandes indicadores. (...)

El primer indicador fue más bien el axioma que justificaba la implantación del modelo: la gestión del riesgo. En el modelo Alzira, una U.T.E. privada fue la responsable de la construcción de un hospital y a cambio recibió la gestión de todos sus servicios durante un plazo determinado de tiempo a cambio de un pago capitativo. (...)

Ya comentamos anteriormente que esta transferencia de riesgo deviene falsa. En la Comunitat Valenciana esta falacia se puso de manifiesto cuando hubo que rescatar a la concesión con un segundo concurso siguiendo la máxima de “too big to fall”

En todos los casos de modelo PFI (Private Financing Initiative), donde la Administración ha tenido que actuar como red de seguridad, y ya hay unos cuantos ejemplos (UK, Madrid, Alzira), el beneficio de las empresas privadas prevalece sobre el interés general merced a un blindaje contractual tan intrincado como opaco. (...)

El segundo indicador (y el actualmente preponderante) es el económico. Esto es, si la gestión privada puede ser más eficiente ahorrando dinero a las arcas públicas. (...)

El mantra que no deja de repetirse desde hace muchos años, sobre todo por parte de los defensores del modelo Alzira, nos dice que la gestión privada ahorra un 20% respecto a la GDA. Y solo con este dato se intenta justificar la expansión del modelo sin ir más allá.

 El premio Nobel de Economía Ronald Coase dijo que “si torturas suficientemente los datos, estos te dirán lo que quieras”. Este caso no es ajeno. Creo que ya ha quedado claro que para controlar el gasto sanitario en un modelo capitativo la clave es no solo reducir el coste unitario de cada hospitalización sino también reducir su número.

 Lógico, puesto que de nada sirve reducir el coste unitario de un proceso si este aumenta desmesuradamente. Siguiendo esta máxima es de recibo citar el trabajo realizado en 2009 por S. Peiró y R. Meneu sobre eficiencias relativas del Modelo Alzira y que resumiremos en la siguiente tabla.


 Ya sabemos de dónde sale el consabido mantra. El coste por ingreso en las concesiones es un 18,4% inferior a los centros GDA, si bien ambos modelos son prácticamente idénticos a nivel de gasto hospitalario per cápita. Es más, ese gasto por habitante es un 7,5% mayor en las áreas gestionadas por concesiones que en las GDA.

 El coste por hospitalización puede ser más económico en los modelos de concesión, pero existe un mayor porcentaje de ingresos hospitalarios (división de los costes fijos entre un mayor número de unidades) y por tanto un mayor gasto por habitante que al final es el indicador relevante para el financiador público. Por lo tanto vamos a ir desterrando del subconsciente colectivo la idea de que “la privada es más barata”. 

 (...)  podríamos aventurarnos a decir que el modelo PFI es una mera deslocalización de la sanidad pública donde la empresa traslada su producción a un país (la concesión) en el que las condiciones laborales y las remuneraciones (entre otras decisiones de impacto como el control del almacén o el manejo de su central de compras) las dicta ella misma sin injerencias de ningún tipo. El equivalente sanitario a llevarse el taller textil a Bangladesh.

El grado de “filibusterismo” ha sido tal que la propia central de compras de Ribera Salud (B2B Salud) está en el punto de mira de la Fiscalía Anticorrupción al haber cobrado comisiones a proveedores de material sanitario pagado, eso sí, con dinero público (en este caso prótesis, exentas de los gastos de la concesión).

 Se estima que en los seis años de funcionamiento de dicha central, los beneficios obtenidos mediante esta “mordida” han podido llegar a los 3,3 millones de euros. “Saqueo a las arcas públicas” para unos, “contabilidad creativa” para otros.

Todo esto no es algo nuevo. Ya en 2014, el Panel de Expertos sobre Formas Efectivas de Invertir en Salud de la Comisión Europea cuestionaba la rentabilidad del Modelo Alzira. El informe publicado destacaba que “después de más de 14 años de funcionamiento no hay información clara y disponible para evaluar los resultados económicos y sanitarios de la experiencia” y advertían que “las derivaciones a otros centros y la posible falta de control en los procedimientos de pago interhospitalarios son un punto clave en el acuerdo per cápita que tiene que ser cuidadosamente evaluado”.

De ahí que insistamos en que la atención sanitaria debe evaluarse en función de la calidad recibida. Es el famoso tercer indicador. El más olvidado, el que debería ser más importante y el más complejo de recoger y analizar. Si la información comparativa de eficiencia la disponemos con cuentagotas, los indicadores de resultados en salud entre modelos son cuasi inexistentes. 

Hay poco escrito y lo poco que hay es siempre de ámbitos muy reducidos o concretos (p.ej. centros de hemodiálisis privados vs. públicos) donde la gestión privada normalmente obtiene peores resultados que la GDA en tasas de Mortalidad General y Específica. Como era de esperar, la explicación a este hecho siempre recae en la gestión del personal sanitario: más escaso y con menor formación en los centros privados. (...)

Entonces, ¿no podemos saber qué modelo es el que más aconsejable?, ¿o al menos conocer sus fortalezas o debilidades? Mucho me temo que después de casi 20 años de modelo Alzira no se han hecho los deberes simplemente por conveniencia, y así no se han desarrollado los elementos de juicio que nos permitan discernir las bondades de cada una de las opciones. 

La dificultad intrínseca y la falta de transparencia a la hora de encontrar información rigurosa, la complejidad a la hora de acometer una comparación objetiva entre dos entes tan diferentes y la aparición de otros factores que no se han tenido en cuenta a la hora de la evaluación cómo el entorno administrativo, las condiciones laborales o la labor supervisora del financiador han sido lastres muy pesados para realizar una tarea que debería haber sido definida y monitorizada de antemano dada su importancia.

Todo indica que la decisión de implantar un modelo PFI en la Comunitat Valenciana en 1999 fue puramente política y por tanto será una decisión puramente política la necesaria para desmantelarlo.(...)"                 (Enrique Rodríguez-Borja, CTXT, 05/04/17)

Cuando emprender te arruina la vida: "Me desahuciaron y no tenía ni para un bocadillo"

"Cuando llegó la crisis, en España empezó a instaurarse la filosofía del discurso emprendedor, que en los últimos años nos ha traído un vaivén de altas y bajas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). 

Este discurso se nutre de frases como 'Si quieres, puedes', 'Sal de tu zona de confort', 'Persigue tus sueños' o 'El único fracaso es no intentarlo'. Sin embargo, de poco sirven estas frases en la vida real cuando tu proyecto fracasa y debes afrontar las consecuencias. (...)

 La narrativa emprendedora suele estar incompleta. Los emprendedores que triunfan cuentan los ingredientes de su éxito allá donde van, pero los que fracasan suelen dar el silencio por respuesta. ¿Qué pasa cuando una persona fracasa con su proyecto y se enfrenta a las deudas, a los proveedores, a Hacienda o incluso a la pérdida de su casa? (...)

1) "Me desahuciaron y sigo endeudado"

Antonio [nombre modificado], que prefiere mantenerse anónimo por el motivo que conoceremos al final de esta historia, es un (ex)periodista albaceteño de 44 años que en su momento trabajó en dos gabinetes de prensa y en una agencia de comunicación. 

Su aventura emprendedora comenzó en febrero de 2012, cuando la agencia en la que trabajaba cerró y dos de los clientes le pidieron seguir llevándoles la comunicación 'online' por algo más de 1.000 euros mensuales, con lo que no necesitaba inversión inicial. Dicho y hecho: se dio de alta como autónomo y empezó a trabajar para ellos.

Tardó poco en aumentar el volumen de clientes: "A finales de 2012, ya facturaba lo suficiente y monté la empresa". Apenas un año después, a finales de 2013, Antonio tenía 12 clientes y cuatro empleados en su firma, que era rentable y no tenía un euro de deuda.

 Pero un cliente 'distraído' encendió la mecha: "A mediados de 2013 nos hizo un encargo de más de 200.000 euros, hasta teníamos que contratar a tres personas nuevas. Yo tenía muchas dudas, así que firmamos un contrato con un calendario de pagos y los intereses en caso de que se retrasasen".

Pero todo salió mal: "Era un proyecto de un año, y a los nueve meses nos dijeron que se cancelaba todo y cerraban la empresa, y solo nos habían pagado 36.000 euros". De la noche a la mañana, entre los encargos sin pagar, las nóminas y los despidos que tenía que afrontar, Antonio se encontró con una deuda cercana a los 250.000 euros.

"No tenía ni para pagarme un bocadillo"

Fue entonces cuando todo se vino abajo: "Era una deuda inasumible, me pongo nervioso solo de recordarlo. Pedí dinero a varios familiares para despedir a toda la plantilla y poder pagar sus indemnizaciones. Ese fue el comienzo del infierno: "No solo tenía que seguir con mi trabajo, sino aumentar la facturación para poder pagar deudas. 

Debía dinero al banco, a Hacienda, a algunos exempleados y a un par de proveedores pequeños a los que no podía dejar con el pufo. Tenía un sueldo normalísimo, 1.600 euros mensuales, pero me lo quité para ir pagando. Con 41 años recién cumplidos, puse en venta el piso con el que estaba hipotecado, me fui a casa de mis padres y empecé a trabajar 16 o 17 horas diarias".

"Lo peor no era la carga del trabajo", asegura, "sino la ansiedad. Raro era el día que conseguía dormir más de tres o cuatro horas; estaba agotado, pero con una ansiedad que no le deseo ni a mi mayor enemigo. Era imposible estar bien emocionalmente, pero tenía que trabajar y salir a vender. Recuerdo haber ido a reuniones habiendo dormido una o dos horas, era insoportable".
Tenía que elegir entre pagarle el café a mi cliente y comer yo... Imagínate lo que hice (...)

Antonio siguió trabajando y sufrió hasta dos embargos de su cuenta bancaria por parte de Hacienda. Empezó a trabajar de camarero los fines de semana y a finales de 2016 se trasladó a Madrid para trabajar de recepcionista en un hotel: "Para que mis jefes no se enterasen del embargo de Hacienda, volví a pedir dinero para pagar esa deuda.

 Ahora vivo en un piso compartido, trabajo ocho horas en el hotel y en cuanto puedo sigo haciendo encargos para clientes. Tengo 44 años, tú me dirás si esto es vida. Yo soñaba con formar una familia, pero ya me puedo ir olvidando".

Por suerte, su actual jefe le ha echado un cable: "Desde el principio nos llevamos muy bien, así que un día se lo conté. Se ha portado genial conmigo: me adelantó dos meses de sueldo, y, cuando tenemos poco trabajo, me dice que me vaya a casa o me deja trabajar en el hotel. Los que no saben nada de esto son mis clientes: si me sacas en el reportaje, por favor, no pongas mi nombre real".

A día de hoy, Antonio sigue trabajando entre 16 y 17 horas diarias. En su ordenador tiene la misma hoja de Excel con las deudas que aún mantiene y las que, por suerte, va liquidando: "Todavía debo algo menos de 100.000 euros. Si todo va bien, me los habré quitado de encima a finales de 2019 o principios de 2020". (...)

2) 11 años para una deuda de seis cifras

En 2001, el emprendedor Javier Echaleku abandonó su trabajo en Inditex y montó por su cuenta una empresa de diseño y producción de calzado. Al principio no le fue mal, precisamente: "En esos años, llegamos a facturar más de cuatro millones de euros, pero a los cuatro años nos pegamos un trompazo de tres pares de narices". Tras la quiebra técnica, "cada socio asumió una parte de deuda, la mía era de seis cifras".

Javier tenía dos opciones: "O intentaba afrontar la deuda personal o abandonaba, que era lo que muchos me recomendaban. Abandonar implicaba cerrar la empresa, declararme insolvente, dejar de existir para los bancos y asumir que nunca más tendría nada en propiedad. Algunos incluso me recomendaban irme del país, ya que en cuanto tuviese trabajo me embargarían la nómina".

 Optó por lo primero: durante (demasiados) años, diseñó una hoja de Excel con todas las deudas. Se buscó un trabajo por cuenta ajena, se sumergió en la austeridad más absoluta y, muy poco a poco, empezó a ir tachando deudas a medida que las iba liquidando.

Pero la cosa tenía que acelerar: "Con un sueldo no podría asumir todos los pagos, necesitaba más dinero", así que en 2008 montó Kuombo, la empresa que nueve años después les da de comer a él y a sus cerca de 15 empleados. "No ha sido un camino fácil", reconoce.

 "Hemos estado a punto de cerrar tres veces. Hay veces que te planteas tirar todo por la borda y abandonar". El infierno de Javier acabó el pasado 30 de marzo: "Ese día pagué el último recibo del último préstamo del último banco. Ahora sí: ya soy totalmente libre". La recomposición le ha llevado nada menos que 11 años.  (...)

3) Embargada, endeudada y parada

Rocío también nos pide que ocultemos su nombre real. Esta arquitecta de 31 años decidió lanzarse a la aventura empresarial en 2014, tras haber trabajado de manera precaria para tres estudios de arquitectura. En su caso, contaba con una dificultad añadida: "En el primero estuve siete meses como falsa autónoma, así que cuando emprendí ya no tenía tarifa reducida, pagaba 264 euros al mes de cuota".

Su posición, asegura, nunca fue demasiado buena: "Salía a vender mucho, pero pillé una época en la que no salían demasiados proyectos. Tuve un cliente bueno al que hice un encargo de 12.000 euros, pero lo demás eran cosas muy pequeñas". Pese a todo, intentaba ser constante: "Había calculado ser rentable a partir del primer año, así que el banco me dio un préstamo de 10.000 euros para ir tirando".

 Pero se equivocó: "No remontó para nada. No paraba de trabajar, así que no tenía tiempo de salir a vender. Lo intenté con un comercial externo, pero en la arquitectura tienes que salir tú a vender, no mandar a otro, y yo no tenía casi tiempo".

La parada de la actividad le llegó a finales de 2015: "Hacienda me embargó la cuenta y avisó por carta a tres de mis clientes, así que mi imagen profesional cayó bastante. Acabé esos proyectos, pero ya no me encargaron más. Decidí que eso era insostenible: no tenía ingresos, no podía seguir endeudándome, ningún familiar podía dejarme dinero y estaba totalmente deprimida", reconoce.

A día de hoy, la situación de Rocío es más que precaria: "Sigo con la cuenta embargada por Hacienda y al banco aún le debo 4.000 y pico euros. Además, estoy en paro". Le preguntamos cuándo (cree que) podrá quedar libre de deudas: "No tengo ni idea. Solo de pensarlo me pongo a temblar. Me apunto a todas las ofertas de Infojobs, LinkedIn y demás, pero vete a saber. Estoy desesperada".

4) "Rehipotequé mi casa para no cerrar"

Juan Luis Polo es un emprendedor conocido en el sector digital español gracias al éxito de su empresa, Good Rebels (antes llamada Territorio Creativo), pero no siempre fue así: en este tiempo, se enfrentó a un casi inevitable cierre, al rehipotecado de una casa y a una depresión por parte del propio emprendedor. 

Territorio Creativo nació en 1997 y a mediados de 2001 tenía cerca de 30 empleados. Sin embargo, entre 2001 y 2002, las empresas 'puntocom' cayeron en picado y con ellas se llevaron casi todos sus proyectos.

"Ahí nos dimos con la famosa ley de Pareto: el 80% de lo que facturábamos venía del 20% de clientes, y la mayoría cerraron", nos cuenta. "Estuvimos un tiempo aguantando el tirón gracias a préstamos familiares, de bancos... pero a los ocho meses estábamos prácticamente quebrados. Solo pudimos reunir dinero para despedir a la gente. El agujero tenía nombre y apellidos: 240.000 euros".
Añadimos la casa al capital social de la empresa para empezar a pagar las deudas

Sin financiación y rozando el concurso de acreedores, Juan Luis y su mujer tuvieron que tomar una decisión: "Acabábamos de pagar la hipoteca de la casa en la que vivíamos con nuestros hijos, así que la rehipotecamos y la añadimos al capital social de la empresa para empezar a pagar las deudas y recuperarnos. Lo pasé muy mal y se lo hice pasar muy mal a mi familia. Todo esto te genera un nerviosismo que te supera. Lo que más me quitaba el sueño era volver a tener ganas de salir adelante y hacer crecer la compañía".

Por suerte, la cosa pudo remontar: "Reorientamos toda nuestra estrategia, nos pusimos a vender como locos (cosa que no habíamos hecho antes) y allá por 2005 teníamos la empresa aún con deudas, pero ya encaminada". Sin embargo, en 2009 la empresa tuvo un retraso puntual en el pago de nóminas, lo que desembocó en una crisis reputacional y en que a Juan Luis le diagnosticaran una depresión.

 Por suerte, el apoyo psicológico y familiar (especialmente de su mujer, a la que llegó a dedicar un artículo en su blog) hizo que superase el bache. Con el tiempo, la compañía siguió yendo para arriba: "A partir de 2010 pegamos un subidón y lo hemos mantenido hasta ahora. Pero las deudas seguían ahí: algunas las terminamos de pagar cuando crecimos definitivamente". (...)"                (El Confidencial, 17/04/17)

Francia se prepara para las elecciones del malestar europeo. Las sociedades comienzan a rebelarse contra sus élites... se manifiestan los síntomas de sociedades con ganas de largarlo todo

"Lo del próximo domingo en Francia es más que la primera vuelta de unas presidenciales que se decidirán el 7 de mayo. Esta presidencial es una prueba de lectura general sobre el fenómeno de la mundialización desgraciada, el concepto del joven politólogo francés Thomas Guénolé.

 Se trata del malestar social y nacional ante los cambios fundamentales acumulados desde hace más de una generación por una globalización al servicio del dinero que atraca a sectores sociales y ámbitos geográficos enteros. Han tenido que pasar casi diez años desde el inicio de la gran crisis del capitalismo neoliberal para que la bestia despierte.

Las sociedades comienzan a rebelarse contra sus élites. Desde Filipinas hasta Estados Unidos, pasando por el Brexit y las pequeñas novedades en diversas naciones europeas, se manifiestan los síntomas de sociedades con ganas de largarlo todo. 

Es una situación que desconcierta a la clase política y a los expertos a su servicio: los mecanismos existentes de organización y funcionamiento de la vida social parecen agotados. Ante esa realidad aparecen personajes destructores como el filipino Rodrigo Duterte y el americano Donald Trump. Aparecen también intentos de continuar con lo mismo a base de meros cambios de figuras.

En las elecciones francesas están los dos escenarios: la ruptura destructiva de Marine Le Pen, y el aparente cambio para continuar con lo mismo del exministro de Economía del presidente François Hollande, Emmanuel Macron. Lo más probable es que ambos panoramas electorales no impidan, sino que profundicen, la crisis sistémica. 

Pero hay un tercer camino, hasta ahora frustrado en Europa, y que se va a medir a partir del domingo en Francia: la aparición de liderazgos transformadores que recojan ese amplio sentir de revuelta y lo dirijan hacia vectores constructivos altermundistas.

Bernie Sanders fue la oportunidad perdida en Estados Unidos. Syriza fracasó por miopía y fue derrotada. Podemos se quedó en un ambiguo medio camino enredado en instituciones sin mayoría o con reducido poder local.

 En el Reino Unido asoma Jeremy Corbyn, e Italia se inquieta con tanteos en la misma dirección. Ahora es la hora de que la Francia Insumisa, el movimiento del republicano social-ecologista Jean-Luc Mélenchon, pase el mismo examen.

Los cinco años de Hollande han tenido el mérito de la clarificación. Parecen haber convencido a amplios sectores de la sociedad francesa de que el Partido Socialista era de derechas. Las tenaces protestas contra su reforma laboral de la pasada primavera estuvieron lejos de ser un levantamiento nacional.

 Sin embargo, más de un 60% de los franceses las apoyaron en las encuestas. Ahí está reflejada la mayoría social de la transformación constructiva que el domingo se medirá en las urnas. Ocurra lo que ocurra, la corriente transformadora parece haberse puesto en marcha en Francia, el país que, por su potente tradición social y la intensidad de su malheur (descontento ), está en el mismo centro de la crisis europea. Pase lo que pase, las elecciones francesas no serán desenlace, sino inicio. Y todo apunta a que ese inicio será agitado.  (...)

Poco a poco se diluyó la diferencia entre izquierda y derecha y también cierta idea de Europa, porque la integración europea fue siempre el marco de aquel programa común de las izquierdas y las derechas institucionales que fue vaciando la soberanía de Francia.

La mayoría de los franceses están hartos de la Unión Europea –en el 2005 votaron con un 54% contra los actuales tratados contenidos en la Constitución y se les ignoró–, pero, bien por encima del 60%, no quieren romperla sino transformarla. La actual eclosión política francesa es el resultado de todo eso. Y la consecuencia es mucha fragilidad.

Sea quien sea, el próximo presidente francés se impondrá con el 25% de los votos. En el mejor de los casos y gracias al sistema mayoritario, tras las legislativas de junio su gobierno contará con una engañosa mayoría en la Asamblea Nacional que tendrá en contra a tres cuartas partes del electorado. A eso se suma el hecho de la fragilidad personal de los cuatro presidenciables. (...)"                  (Rafael Poch , La Vanguardia, en Rebelión, 18/04/17)

20.4.17

La oposición a los centros de poder euroatlánticos nace de un creciente resentimiento en el llamado Sur Global... que traerán revueltas armadas, como la de los talibanes o el Isis, que recibirán apoyo de la población en los márgenes de nuestro sistema-mundo

"Vista desde Kabul, Bagdad, Damasco, el Cairo o Tripoli, Europa parece distinta. No tiene el rostro tranquilizador de quien invoca y promueve democracia, justicia y derechos, sino el amenazante de quien, para mantener los propios privilegios, está dispuesto a todo.

 También a la guerra, la directa, con las tropas sobre el terreno, las fuerzas especiales o los bombardeos aéreos, y la indirecta, con la venta de armas, el apoyo logístico a las coaliciones internacionales o de países propicios, la complicidad con regímenes sanguinarios y represivos.  (...)

Paul Rogers. Catedrático  emérito de Peace Studies en la universidad británica de Bradford, experto en seguridad global, firma recurrente en Opendemocracy, Rogers publicó hace algunos meses Irregular Wars. ISIS and the New Threats from the Margins

 Es un libro útil, nuevo en su enfoque, porque hace lo que pocos han hecho hasta ahora: sitúa el éxito de grupos armados no estatales, como el Estado Islámico, en una perspectiva a largo plazo, en la que la economía política cuenta más que las ideologías, los desequilibrios y las contradicciones del sistema de relaciones internacionales más que el radicalismo islamico.

Rogers mantiene una tesis clara, y preocupante: sostiene en efecto que los grupos armados que no son de Estado – de los talibanes en Afganistán al Estado Islámico en Irak y Siria, de Boko Haram en Nigeria a Al Shabaab en Somalia, de los naxalitas [guerrilla maoista] en la India a los maoistas en Nepal – se han de ver no como una causa, sino como sintomas de las patologías estructurales de nuestro sistema-mundo, del cual es Europa protagonista.

 Para localizar la matriz de estas patologías, Rogers parte del fin de la Guerra Fría y de la consiguiente transición al modelo único de mercado libre. Una transición que ha generado riqueza, crecimiento y bienestar para una parte numéricamente significativa (mil quinientos millones de personas) pero, en todo caso, minoritaria de la población mundial. Dejando atrás, en los márgenes, al resto del planeta. Esos “márgenes” en los que nacen las nuevas revueltas armadas.

Para Paul Rogers el grupo de Al Bagdadi representa “un tipo de movimiento que se volverá cada vez más corriente en las próximas dos o tres décadas: una revuelta de los márgenes al interior de un sistema global caracterizado por una serie de elementos que  alimentan un conflicto que dominará las relaciones internacionales, a menos que se afronten las causas estructurales”. 

Y aun más: en las próximas décadas “se desarrollarán nuevos movimientos sociales de naturaleza esencialmente anti-elitista, que recibirán apoyo de la población en los márgenes”. 

Según los contextos, podrán arraigar en diferentes ideologías políticas, fes, identidades étnicas, nacionales o culturales o en una compleja combinación de estos elementos, pero su característica común será “la oposición a los centros de poder existentes”, sostiene el autor de Irregular Wars.

 Una oposición que nace de un creciente resentimiento, sobre todo en el llamado Sur Global, donde la “revolución de las expectativas crecientes”, ligada a la escolarización masiva de los años 60 en adelante, se ha traducido, empero, en una “revolución de espectativas frustradas”, que discurre paralela a la idea de que el fin de la era colonial ha dejado como herencia solamente la consolidación “de un sistema económico y comercial que era, y sigue siendo, extremadamente ventajoso para Occidente”.

La combinación de las tendencias sistémicas de exclusión y las de polarización de la riqueza propias del modelo económico neoliberal, y los efectos cada vez más evidentes de la crisis ecológica del planeta, están llevándonos directamente a un riesgo global inédito, mucho más realista que el presunto choque de civilizaciones entre Occidente y el mundo islámico: la entrada en una “edad de las insurgencias”, “una atmósfera global de fragilidad, inestabilidad, violencia creciente y guerras irregulares”. 

Para el sistema euro-atlantico, y para Europa, el desafío es enorme. Porque, recordaba hace años el sociólogo Wolfgang Sachs, “no se podrá salvaguarda la biosfera sin despedirse de la  posición de hegemonía del Norte en la política mundial”.

 Para hacerlo, habría que reconocer que la civilización euro-atlántica debe su desarrollo a circunstancias históricas únicas, “la explotación de la cesura económicamente y ecológicamente decisiva entre economía orgánica y economía mineral”. Esa cesura, de la que brotó la Revolución Industrial, es irrepetible. 

Desde que la hegemonía que se deriva de ello ha comenzado a chirriar bajo los pies, Europa reacciona de manera desordenada. En lugar de construir las bases para una nueva transición – que substituya  una economía omnívora en recursos por otra que sepa respetar el metabolismo de materiales con la naturaleza, y que reequilibre los desequilibrios globales – se encomienda a un viejo instrumento herrumbroso: la guerra, la politica reducida a ejercicio de la fuerza, a dominio y atropello. Por usar los términos adoptados por Paul Rogers, es el “paradigma del control”, ese paradigma que ve la fuerza militar como garante último garante de la seguridad mundial.  (...)

  Con la guerra contra el terrorismo, entonces, ha venido a menos toda la modernidad jurídica, substituida por la lucha del bien contra el mal. Pero Afganistán, Irak, Libia están demostrando que ese  “bien” ha alimentado el “mal”. El “paradigma del control” es obsoleto, ineficaz, controproducente. 

La unica vía verdaderamente eficaz va en la dirección opuesta: construir un escenario global post-militarista y “una concepción de un orden mundial basado en una geopolítica no violenta”, para decirlo con Richard Falk. Europa podría indicar un nuevo rumbo. Pero persiste en los antiguos, en las viejas esquizofrenias que a los ojos de los “otros” le hacen aparecer amenazante. 

Vista desde Kabul, por ejemplo, Europa no tiene el rostro tranquilizador de quien promueve democracia, justicia, derechos sino el deshonesto y  tartufesco de quien ha arrancado un acuerdo-horca al gobierno de Kabul: dinero para la reconstrución para el desarrollo a cambio de la repatriación del “exceso” de  migrantes afganos. Porque es que Afganistán es seguro, se dice. Pero los soldados europeos todavía están allí."                (Giuliano Battiston  , Sin Permiso, 11/04/2017)

El efecto psicológico de ser pobre, a pesar de madrugar cada día para ir a trabajar, puede ser incluso más devastador que el desempleo de larga duración. Para la inmensa mayoría de la población el futuro simplemente no existe...

"“Calles desiertas, playas atestadas”. Una fotografía de portada en el periódico La Vanguardia ilustraba este titular el 15 de abril. La imagen gráfica correspondía al día anterior, cuando la ocupación de los hoteles alcanzaba el 85% en Barcelona, un porcentaje cinco puntos superior al de 2015.(...)

Otra idea de la realidad puede encontrarse en el “Informe sobre el Estado Social de la Nación” de 2017, publicado por la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales de España. El documento revela su orientación en la pregunta del subtítulo –“¿Nos están robando el futuro?” y más todavía en la respuesta: “Una sociedad dual instalada en la precariedad”. 

Cuestiona por ejemplo que indicadores oficiales como el crecimiento del PIB, la creación de empleo o la reducción del número de parados retraten la realidad en la que vive la mayoría de la población.
La crisis ha pauperizado a la población. Entre 2009 y 2015 se ha producido una caída continua en la renta media de las familias.  (...)

La tendencia menguante implica que en este sexenio la renta media por hogar haya descendido en un 13,16% anual (3.953 euros). Pero la merma en las rentas tampoco es homogénea, puede establecerse una gradación. 

La franja de población más afectada son los cerca de 700.000 hogares que carecen de cualquier ingreso, cifra que según el informe se mantiene estable desde 2012. Son cerca de 1,3 millones de personas que viven en la pobreza, y con posibilidades muy reducidas de abandonar esta situación, pese a las “oportunidades” de la recuperación económica.  (...)

El informe de 2017 destaca las situaciones de pobreza que conviven con la cacareada bonanza macroeconómica. Así, la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2016 apuntaba la cifra de 1,7 millones de parados de larga duración, el 41,5% de los desempleados; y más de un tercio de los hogares se enfrentan a dificultades/muchas dificultades para llegar a fin de mes. 

Componen otra subcategoría de damnificados por la crisis aquellos que no han caído en la pobreza, pero podrían hacerlo ante cualquier circunstancia. La Encuesta de Condiciones de Vida del INE pone cifras a este sector de la población: 18,5 millones de personas (casi cuatro de cada diez) se declaran incapaces para afrontar gastos imprevistos. (...)

4,2 millones de trabajadores tienen firmado un contrato temporal (el 27% de los asalariados), mientras 2,7 millones de personas (el 14,6% de las personas ocupadas) desarrollan empleos a tiempo parcial; Asimismo en 2015 España encabezaba, junto a Chile y Polonia, los porcentajes de temporalidad en el empleo de los países de la OCDE, y “con salarios muy por debajo de lo necesario para cubrir las necesidades más básicas, son las características del empleo en España en 2017”, subraya la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. 

Tan es así que los ingresos de seis millones de trabajadores (el 34,4% de los asalariados) se sitúan por debajo del Salario Mínimo Interprofesional y del umbral de la pobreza (8.011 euros anuales). “Para la inmensa mayoría de la población el futuro simplemente no existe, y toca aferrarse a cualquier ‘alternativa’ que nos permita vivir el día a día”, añade el informe de la asociación.

(...)  Uno de los años clave para medir los desequilibrios de renta fue 2015, pues teóricamente se recuperaron las tasas de empleo. Sin embargo, ese año 70.000 personas emigraron –según las cifras oficiales- en busca de oportunidades en el extranjero. 

Además en 2015 cerca de 700.000 hogares carecían de ingresos y ocho millones de trabajadores no alcanzaban los mil euros brutos al mes. En el otro lado de la escala social habitaban los millonarios, que en España aumentaron en 2015 más que en ningún otro país de Europa. Fueron 15.000 nuevas fortunas, un 8,4% más que en 2014, según el Informe Mundial de Riqueza de 2016.

¿El panorama es consecuencia de dinámicas inevitables, de un sistema económico asimilable a una “ley natural” o del inapelable mejor de los mundos posibles? Los directores y gerentes de Servicios Sociales niegan las tres opciones.

 Es el efecto de “decisiones políticas que se han adoptado antes y durante la crisis; la clave es de carácter ideológico: hablamos de la filosofía ultraliberal imperante que establece que no hay ‘alternativa’”. Pero no sólo se trata, ni principalmente, de estadísticas. El periódico El Confidencial recogía en febrero de 2017 el testimonio de Carlos, uno de los millones de ciudadanos a los que se sacrificó durante la crisis.

 “El efecto psicológico de ser pobre, a pesar de madrugar cada día para ir a trabajar, puede ser incluso más devastador que el desempleo de larga duración; este último tiene al menos la esperanza de encontrar un empleo.

 El trabajador pobre, en cambio, ya tiene una nómina y no ve qué otra cosa puede hacer para escapar de la miseria”. En muchas ocasiones sólo queda recurrir a los últimos mecanismos de supervivencia: 789.6672 personas percibieron rentas mínimas de inserción en 2015, una cifra récord y superior en un 28% a la del año 2014. (...)"                   (Enric Llopis , Rebelión, 17/04/17)