20.4.18

¡¡ Errejón for president !! Ni media tontería. Es el momento Errejón. Seamos claros: los votantes de izquierda necesitan, necesitamos, a Íñigo Errejón libre de zancadillas internas. En las elecciones autonómicas de 2019 nos jugamos el cierre o la continuación del cambio político, social y cultural que se inició con la crisis y el 15M

"En las elecciones autonómicas de 2019 nos jugamos el cierre o la continuación del cambio político, social y cultural que se inicia y pide paso entre los intersticios de la larga crisis económica de 2007 y la irrupción del 15M. (...)

Nos jugamos algo más importante para nuestra democracia: que el cambio del sistema político español sea o no posible. (...)

Seamos claros: los votantes de izquierda necesitan, necesitamos, a Íñigo Errejón libre de zancadillas internas, avalado por un partido que entienda que ningún equilibro doméstico y ningún reparto de posiciones puede pesar más que el reto que tenemos delante. 

Sin un buen resultado en Madrid de los morados, sin una buena campaña que consiga esa competencia virtuosa con el PSOE de Gabilondo por la que ambos partidos amplíen sus respectivas bases electorales y sumen, así, un escaño más que el tándem PP y C’s, la Comunidad de Madrid se convertirá en el ejemplo de la imposibilidad, en la demostración de que España es, y siempre será, la democracia cada vez más estrecha y restrictiva que hoy sufrimos. 

Ya no es cosa, pues, de quién gobierne, sino de cómo se gobierne las próximas décadas.

Si este es el diagnóstico, no caben, efectivamente, tonterías. No caben querellas internas para mantener posiciones o repartos de poder, no caben prisas ni sistemas de primarias hechos a la medida de los intereses cortoplacistas de los líderes locales. 

Gustará más o menos, pero sin un Errejón libre de obstáculos, capaz de diseñar una campaña eficaz, y de ejecutarla sin distorsiones, todos nos jugamos mucho más que unos escaños arriba o abajo.

¿Tanto miedo da en la dirección madrileña y estatal un Errejón libre de ataduras?  (...)

Si se quiere ganar, es el momento de dejarse de tonterías y apostar sin miedo por la mejor opción que tiene, hoy por hoy, no sólo Podemos, sino la suma de las fuerzas progresistas en la Comunidad de Madrid. 

Errejón está, además, en mejores condiciones que la actual dirección de Podemos Madrid para entenderse tanto con Manuela Carmena (a quien suponemos que este intento de controlar en corto a Errejón no debe parecerle la mejor premisa para repetir candidatura al ayuntamiento), como con el PSOE, condición para la victoria de ambos en Madrid. 

Los votantes no podemos permitir otra campaña de erosión mutua de las izquierdas, perdiendo electores y apoyos mutuos a cada nuevo hachazo recíproco, ni, por supuesto, cabe reeditar el fracaso de las negociaciones para formar gobierno que permitió una nueva y fatídica legislatura de Rajoy (...)

Iglesias debe demostrar que es un político de altura y no imponer la política de partido por encima de la política de país. Hacerlo sería volver a la casilla de salida de los más graves errores históricos de la izquierda española. Y condenaría a millones de votantes, en su mayoría jóvenes, a un futuro sin esperanza. "                  (Editorial CTXT, 18/04/18)

¿Por qué la clase trabajadora apoya a la derecha? Por que ésta ha sido capaz de detectar el descontento popular y explotarlo en beneficio propio. Su rechazo de las élites globalizadoras aumenta su atractivo para la antigua clase obrera; de sus hijos, entre el paro y trabajos temporales; de los restos de una clase media que teme perder su posición; y de un mundo rural que es prácticamente inexistente para la izquierda. Hablar de las victorias de esta derecha implica hablar de la derrota de la izquierda

"En una entrevista reciente a Virginie Despentes en El Confidencial que tuvo una considerable difusión en nuestro país, preguntaban a la escritora francesa lo mismo que se plantea aquí: ¿por qué los trabajadores votan a la derecha y a la extrema derecha? Despentes respondía: "Ojo, no solamente los obreros votan a la extrema derecha, también lo hacen los ricos y los privilegiados e igualmente contra sus intereses."

Ésta es una respuesta pobre y que no debería satisfacer a nadie. Efectivamente, los ricos y los privilegiados también votan a partidos de derecha, pero es el voto de los trabajadores lo que debería de preocuparnos. Porque los trabajadores son, objetivamente, una mayoría social, y los ricos y los privilegiados no lo son. Son los votos de los trabajadores –o su abstención– los que decantan los resultados de una elección. Po eso en las democracias contemporáneas se invierten tantos recursos en influir en su opinión.

Cito la segunda parte de la respuesta de Despentes porque también es significativa para la cuestión que hoy se trata aquí. "¿Eres gay y de extrema derecha? ¿Seguro? ¿Judío y de extrema derecha? ¿Seguro? [...] al menos en Francia, hay una propaganda muy fuerte que viene de arriba a favor de la extrema derecha, vemos a Marine Le Pen cada día en la tele, la escuchamos en la radio, todos los días. Y los obreros ven la tele y escuchan la radio y votan en consecuencia."

Este argumento último de Despentes no es sólo pobre: es peligroso. La teoría de la aguja hipodérmica, según la cual el público es una especie de receptáculo vacío que los medios de comunicación "llenan" con sus contenidos, está totalmente desacreditada. Además, considera que son los otros, y no uno mismo, este receptáculo vacío. (...)

En contra de lo que cree Despentes –y muchos otros militantes de izquierdas y ciudadanos sin filiación política–, un discurso político no echa raíces si el terreno no le es favorable. Es necesario señalar que muchos de los políticos y partidos que se mencionan cuando se habla de esta cuestión no sólo no contaban con el favor de los medios de comunicación de masas y la industria cultural, sino que incluso contaban con una cobertura negativa y, a pesar de eso, registraron avances importantes.

En las últimas elecciones en Estados Unidos, por ejemplo, Hillary Clinton recibió el apoyo de 500 medios de comunicación y Donald Trump de 28, una cifra inferior a la de los medios que pidieron simplemente no votarlo, que fueron 30. Clinton tenía el apoyo público de muchas estrelas del mundo del cine y la música. Pocas, en cambio, pidieron el voto por Trump –Jon Voight y James Woods son la excepción–. Es un caso clásico de espiral del silencio, cuando no se expresan opiniones impopulares por temor al aislamiento social.

En todos estos políticos y partidos encontramos una característica común: todos ellos han sido capaces de detectar el descontento popular y explotarlo demogágicamente en beneficio propio. Un descontento dirigido principalmente hacia esta fase de expansión del capitalismo tardío que se ha llamado "globalización" y sus consecuencias sociales, sentidas con mayor dureza después de la crisis financiera mundial del 2008.

 Si son capaces de hacerlo ha sido por la crisis de las dos grandes corrientes del movimiento obrero en la segunda mitad del siglo XX, el comunismo y la socialdemocracia, y los sindicatos asociados a esta última. A grandes rasgos, esta crisis comienza en los setenta y se acelera en los noventa, con la desitengración de la Unión Soviética y del campo socialista.  (...)

 Limitémonos aquí a señalar dos consecuencias. La primera, la desaparición del tejido asociativo vinculado al movimiento comunista y a la socialdemocracia, que eran espacios de organización política, pero también de comunicación y socialización. El segundo, que es paralelo al primero, es la crisis del pensamiento político, que se consolida con la difusión del postestructuralismo –más popularmente conocido como posmodernismo– entre los intelectuales de izquierdas y su desconexión de la realidad social.

Estas dos consecuencias dejan a los barrios trabajadores abandonados a la deriva y expuestos sin ningún contrapeso a una cultura de masas alienante y consumista transmitida a través de los medios de comunicación de masas. Es este vacío político el que ha conseguido aprovechar la nueva derecha.  (...)

Ya me he referido antes a cómo muchos de estos partidos no sólo no cuentan con el apoyo de los medios de comunicación y la industria cultural, ni tampoco de algunos sectores de la economía –como las nuevas tecnologías digitales–, sino incluso con su rechazo, lo que no hace sino aumentar su atractivo a ojos de la antigua clase obrera industrial; los hijos de ésta, que se debaten entre el paro y trabajos temporales y mal remunerados en el sector servicios; los restos de una clase media que teme perder su posición; y un mundo rural que es prácticamente inexistente en el discurso de las izquierdas.  (...)

Hablar de las victorias de esta derecha implica, necesariamente, hablar de la derrota de la izquierda. El rechazo a la izquierda por parte de la clase trabajadora, y también de sectores de la clase media que antes votaban a partidos de izquierdas, está relacionado con la incorporación de buena parte de la izquierda posterior al 68 a los sistemas políticos occidentales. 

Nancy Fraser incluso ha hablado de un "neoliberalismo progresista", que define como "una alianza de las corrientes principales de los nuevos movimientos sociales (feminismo, antirracismo, multiculturalismo y derechos de los LGBTQ), por un lado, y, por el otro, sectores de negocios de gama alta “simbólica” y sectores de servicios (Wall Street, Silicon Valley y Hollywood)"

"En esta alianza, las fuerzas progresistas se han unido efectivamente con las fuerzas del capitalismo cognitivo, especialmente la financiarización [...] El resultado fue un ’neoliberalismo progresista’, amalgama de truncados ideales de emancipación y formas letales de financiarización.

Fue esa amalgama la que desecharon in toto los votantes de Trump. [...] Para esas poblaciones, al daño de la desindustrialización se añadió el insulto del moralismo progresista, que se acostumbró a considerarlos culturalmente atrasados. Rechazando la globalización, los votantes de Trump repudiaban también el liberalismo cosmopolita identificado con ella."

Si la lucha de las mujeres se reduce a un pseudofeminismo meritocrático, consistente en cuotas de representación en los consejos de administración de empresa; si el ecologismo se limita a una opción de consumo alejada del poder adquisitivo de la clase trabajadora; si el discurso de los derechos humanos no es más que la caridad organizada en forma de ONG y la defensa de las denominadas "intervenciones humanitarias", con la muerte inútil de soldados en conflictos imperialistas; si el internacionalismo se confunde con la defensa de la globalización, incluso –o todavía más– si se trata de una "globalización alternativa", a los supuestos elementos enriquecedores de la cual únicamente puede accederse a través del consumo en forma de viajes o en forma de estudios e intercambios universitarios en el extranjero; si la izquierda política se presenta, en definitiva, con este programa, difícilmente esta clase trabajadora –que ya no puede afirmarse a través del consumo como lo había hecho antes del estallido de la crisis– puede identificarse con la nueva izquierda y considerarla representante y defensora de sus intereses materiales.

Y esto, de lo que parece no darse cuenta la propia nueva izquierda –no, al menos, si uno observa los debates públicos–, lo sabe perfectamente la nueva derecha. “Cuanto más hablen de políticas de identidad, más agarrados los tengo”, confesó el último director de campaña de Trump, Steve Bannon, al periodista Robert Kuttner, de la revista American Prospect.

 “Quiero que hablen todos los días de racismo: si la izquierda está centrada en cuestiones de raza e identidad y nosotros en el nacionalismo económico, aplastaremos a los Demócratas”. Razonablemente se puede hablar –y esto es una broma a medias– de su estrategia como un "leninismo de derechas": descubrir el eslabón débil, explotar las contradicciones, crear hegemonía, atraerse a la clase trabajadora.

"¿Eres gay y de extrema derecha? ¿Seguro? ¿Judío y de extrema derecha? ¿Seguro?", se preguntaba Despentes en la entrevista que he mencionado antes. La señora Despentes parece estar en esto también muy desinformada. Incluso si en muchos aspectos la nueva derecha se apoya en planteamientos patriarcales y antisemitas –particularmente las teorías de la conspiración– nada de lo que menciona Despentes es incompatible. 

En este espacio político encontramos homosexuales: Pim Fortuyn, Milo Yiannopoulos, Peter Thiel, o el expresidente del Frente Nacional francés, Florian Philippot. Este espacio político no sólo no es antisemita, sino que en muchos casos, sobre todo en Estados Unidos, es agresivamente prosionista. 

Y no sólo: después del asesinato de Fortuyn en Holanda un inmigrante de Cabo Verde lideró su partido, y también sabemos por los medios de comunicación que hay hijos de inmigrantes árabes y caribeños que apoyaron en las últimas elecciones presidenciales a Le Pen –incluso por su propuesta de restringir la política de inmigración, ya que ven a los nuevos inmigrantes como competidores directos de sus puestos de trabajo–.

Las respuestas de Despentes son de todos modos sintomáticas: pensamiento débil, declive de las categorías sociales y universales de origen republicano, y auge de las políticas de identidad.
Lo ha explicado bien el marxista francés Jean-Loup Amselle: "Ese declive –junto con el del universalismo— es continuo desde 1968. Es un fenómeno lento, que procede también de la descalificación del prisma analítico del marxismo, habida cuenta de la difamación sufrida por el marxismo como intrínsecamente vinculado al totalitarismo."

 la promoción de esta reivindicación identitaria desde la izquierda académica ha comportado que los trabajadores "blancos" occidentales se vean a sí mismos, en contraposición al resto de grupos, más como "blancos", "occidentales" o incluso "cristianos" que como parte de una cadena de producción de valor mundial en la que tienen intereses compartidos con otros trabajadores, y hasta que aseguren haber "descubierto" o "redescubierto" esta "identidad" que ahora consideran prácticamente "perdida" o "amenazada".

Los políticos de la nueva derecha se convierten, así, en los gestores "de la etnicidad y la memoria" de este grupo. No identificándose con otros trabajadores es más fácil que los trabajadores occidentales vean en los líderes de los partidos de la nueva derecha a hombres y mujeres que, como se dice vulgarmente, "han triunfado", y proyecten en ellos la aspiración a abandonar la clase a la que objetivamente pertenecen y subir unos peldaños en la escala social, ni que sea para recuperar el poder adquisitivo perdido con la crisis.

La diagnosis de Amselle apunta un camino para salir de este laberinto en el cual la izquierda se ha adentrado –y hay que decir que buena parte de sus intelectuales orgánicos se ha adentrado de buen gusto, porque obtenían más réditos académicos y económicos y menos quebraderos de cabeza filosóficos y laborales que ocupándose de cuestiones políticas y económicas–. El camino pasa por abandonar un pensamiento político que fracciona a la izquierda y la recluye en torres de marfil incomunicadas entre sí.

Como denunció Mark Fisher en un ensayo de 2013, este tipo de discursos nos ha llevado a un desfiladero "oscuro y desmoralizante, donde la clase ha desaparecido y el moralismo está en todas partes, donde la solidaridad es imposible, pero la culpa y el miedo son omnipresentes: no porque estemos aterrorizados por la derecha, sino porque hemos permitido que modos de subjetividad burguesa contaminen nuestro movimiento."

Fisher llamó a esta nueva izquierda, con una importante presencia en las redes sociales "el castillo del vampiro". Sus habitantes, explicaba, son prisioneros de un triple deseo: el del sacerdote de excomunicar y condenar, el del académico pedante de ser el primero en detectar un error, y el del hipster que quiere formar parte de un grupo en vez "de buscar un mundo en el que todo el mundo consigue ser libre de la clasificación identitaria".

En el "castillo del vampiro" todo el mundo vive acorralado "en campos identitarios" que son "definidos en términos marcados por el poder dominante" y "aislados por una lógica del solipsismo que insiste que no podemos comprender al otro si no pertenecemos al mismo grupo".   (...)

"Las figuras más elogiadas en el castillo del vampiro son aquellas que han descubierto un nuevo mercado de sufrimiento: quienes pueden encontrar un grupo más oprimido y sometido que cualquier otro previamente explotado serán promovidos rápidamente en la escala."

El resultado lo han ido comprobando, como si dijéramos, a garrotazos: a medida que la nueva derecha ha avanzado electoralmente y han visto que existe un mundo más allá de las redes sociales. 

La solución no pasa por encerrarse en torres de marfil –y menos todavía en torres de marfil dentro de las torres de marfil ya existentes– ni leer medios de comunicación digitales ni ver programas de televisión dominicales que confirmen, de manera autocomplaciente, la manera en que vemos el mundo en lugar de escuchar otras opiniones, por desagradables que puedan resultar.

Se trata de abandonar este pensamiento, en definitiva, que tiene como matriz aquello que se ha llamado posmodernismo y regresar a categorías universalistas, republicanas, que apelen a mayorías sociales. La que no implica, evidentemente, una asunción acrítica de las opiniones xenófobas o machistas que puedan tener muchos trabajadores.

 También recuperar, reconstruir y fortalecer el hoy deteriorado tejido social y asociativo popular. De lo contrario, la nueva derecha nacional-conservadora seguirá ganando terreno aquí y allá. Y no será ninguna sorpresa."                        (Ángel Ferrero, Viento Sur, 18/04/18)

¿Y si la economía no es capaz de crecer y crear empleo?, ¿y si sólo puede hacerlo a fuerza de crear burbujas con los consiguientes riesgos, a base de una explotación laboral y un fraude fiscal masivos?

"Era mediados de 2015 cuando empecé a darle vueltas a este asunto. El principal desencadenante fue un artículo de Larry Summers, al que me he referido en repetidas ocasiones, que transcribía una conferencia en el FMI de noviembre de 2013. Allí dejaba caer la pregunta sorpresa, desdoblada así:

 ¿y si la economía estadounidense y por extensión la occidental no es capaz de crecer y crear empleo?, ¿y si sólo puede hacerlo a fuerza de crear burbujas con los consiguientes riesgos? 

(...) la situación, lejos de corregirse, empeora cada año. En apariencia el fenómeno de las burbujas entra en fases de reflujo, pero la verdad es que todos los síntomas negativos siguen presentes aunque no sean objeto de atención preferente por los medios. 

En cualquier caso, los antecedentes recientes más significativos pueden resumirse en pocas y rotundas características como las siguientes, con referencias explícitas a prácticas extendidas en empresas concretas hoy activas:

A. Lanzamiento de la mayoría de los negocios a partir de 'un diseño novedoso' que tiene difícilmente continuidad en una oferta más tarde variada y de similar capacidad de penetración en el mercado. 

Asimismo, la aparición de competidores para ese primer producto reduce el hueco que inicialmente ha ocupado. Esto implica comenzar las operaciones desde una posición fuerte que se va debilitando con cierta rapidez pese a los esfuerzos de los promotores.

Apple está experimentando esta evolución con su iphone: no atina a desarrollar productos que prolonguen el éxito del primero y se enfrenta con la competencia creciente de otras empresas, en particular las chinas, capaces de reproducir las mismas ofertas en calidad competitiva y a precios más bajos.   (...)

B. Incertidumbres reiteradas en materia de generación de ingresos para las actividades de la 'nueva economía', sea porque provienen de fuentes colaterales (por ejemplo, ventas de productos que no constituyen el 'core business' del negocio) o porque las previsiones de mercado se revelan excesivamente optimistas.  (...)

Tesla, la compañía de coches eléctricos, está sufriendo las adversidades que son previsibles en desarrollos tan pioneros, pero su problema mayor es cada vez más el de la imposibilidad de colocar productos al ritmo necesario para responder a sus necesidades de caja.

C. Dificultades persistentes y ocasionalmente crecientes para generar beneficios. 

Esto tiene todo que ver con lo anterior, aunque en parte se debe también a las exigencias financieras de la puesta en marcha de los negocios, que originan resultados negativos durante los primeros ejercicios. A notar que "primeros ejercicios" no es una estimación temporal precisa y el problema se puede prolongar durante varios años. (...)

D. Financiación en el mercado a muy bajo coste, en esta época con un precio del dinero inusitadamente reducido, que ha ido oscilando entre el 0 y el 1% durante años. 

Cualquier revisión al alza de los tipos de interés puede provocar un descalabro financiero, máxime cuando la mayoría de estas iniciativas trabajan durante años con pérdidas y por tanto necesitan constantemente financiación extra (que a veces procede de ampliaciones de capital, pero éstas no siempre son exitosas).

Moody's, la agencia de calificación de riesgo, considera que Tesla tendrá que efectuar una gran ampliación de capital a corto plazo para reembolsar las obligaciones que vencen y evitar un déficit de liquidez. (...)

E. Proliferación de iniciativas en sectores no regulados, lo que permite a los promotores beneficiarse durante toda una época inicial de la posibilidad de obtener ingresos extraordinarios.

De hecho, a partir de un cierto grado de consolidación de un negocio, parte de su capacidad financiera se dedica a promover acciones para retrasar o evitar regulaciones 'molestas'.

En los últimos tiempos este tipo de situación ha sido objeto de observación periodística y de seguimiento de las autoridades competentes, como se ha podido comprobar con las plataformas de software Uber y Cabify, en el sector de transporte privado urbano de viajeros, y Airbnb, en el alquiler de viviendas y pisos turísticos, sin ir más lejos.  (...)

En abril de 2018, una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo (Luxemburgo), impone penas de cárcel y grandes multas a Uber, avalando la mano dura de la nueva normativa de Francia promulgada en 2014.  (...)

F. Según las condiciones sociopolíticas de cada emplazamiento, es práctica generalizada una combinación de sobreexplotación y precarización de los trabajadores. 

Las políticas de empleo constituyen así uno de los soportes principales de las operaciones y, sobre todo, de las expectativas de negocio de estas actividades.

Amazon está hoy en candelero, con huelgas que se extienden por varios países: en Alemania, el país más movilizado al respecto, la campaña Make Amazon Pay insta a la solidaridad con los empleados precarios de los centros de distribución germanos; en España, los trabajadores del gran almacén que lidera el abastecimiento a Madrid han ido a la huelga para evitar la congelación salarial, impedir que los puestos sean cubiertos con menores remuneraciones, que las horas extras tengan pagos menores, etc. Es decir, se trata de luchar contra la sobre explotación del trabajo, que es uno de los pilares de la estrategia empresarial de Amazon. (...)

G. En la medida en que aparecen y se repiten resultados positivos en ejercicios sucesivos, o que simplemente durante una primera época estas empresas obtienen cuantiosos ingresos, comienza a aplicarse un creciente monto de recursos a diseños y aplicaciones de 'ingeniería fiscal', con efectos que se procura prolongar en el tiempo a través de presiones sobre los propios gobiernos (según sea el domicilio fiscal de cada empresa) y, cada vez más, a través de la utilización masiva de paraísos fiscales o, al menos, a través de tributar en países con legislaciones laxas en materia de impuesto de sociedades.

Según un informe del Parlamento Europeo de julio de 2016, el agujero anual provocado por las menores liquidaciones en el impuesto de sociedades se sitúa entre 50.000 y 70.000 millones de euros.

 Pero lo peor es que cada nuevo informe eleva la cifra a medida que se van afinando los cálculos, sobre todo gracias al descubrimiento de antecedentes de otras procedencias (ha sido el caso de los "papeles de Panamá"), que van elevando las estimaciones y ya las sitúan por encima de los 170.000 millones de euros.

Aquí es donde se pone de manifiesto la creciente importancia de las consultoras especializadas en 'ingeniería fiscal', campo en el que dominan abiertamente las conocidas como "Big Four", es decir, Deloitte, Ernst&Young, KPMG y PwC. De hecho, operan como agentes 'saboteadores' de la recaudación fiscal en los países en los que se ubican las sociedades a las que asesoran.

H. Antes o después, las cúpulas directivas de las empresas comienzan a actuar en interés propio más que en interés de las sociedades y sus accionistas. 

 Esto, que ilustra un creciente desapego entre ejecutivos y propietarios del capital, conduce rápidamente a promover decisiones unilaterales en los consejos de administración y, dadas las actuales prácticas más frecuentes en esta materia, a aplicar políticas tendentes a asegurar una revalorización bursátil a corto plazo antes que un fortalecimiento de la empresa a medio y largo plazos.  (...)

Es importante tomar nota: se está hablando de 'consecuencias catastróficas' para las propias empresas y también para el conjunto de la economía. Los 'fundamentos de la previsible catástrofe' se pueden resumir así, siguiendo el orden de los aspectos ya expuestos: 

– Las dificultades para prolongar el éxito inicial sitúan a muchas de estas sociedades ante el riesgo de haber agotado su propia burbuja, que probablemente estallará tras un recorrido más bien breve ('breve' si se compara, por ejemplo, un lapso de 25-30 años hasta llegar a su estado comatoso actual, que es el caso de Yahoo!, con la historia centenaria de empresas como las del automóvil, las químicas, las de fabricación de maquinaria, etc.).

– La indefinición de los productos comerciales, es decir, el 'core business' de muchas de estas sociedades está poco definido o no tiene relación directa con lo que ofrecen a los consumidores y usuarios, de manera que la rentabilización de su presencia en los mercados es dudosa y/o se materializa a través de operaciones fraudulentas.

– Las dificultades para obtener beneficios son bastante generalizadas entre estas empresas, de manera que su supervivencia depende mucho de las facilidades para obtener financiación, sea vía endeudamiento, sea vía ampliaciones de capital. De cualquier manera, se trata de posiciones muy vulnerables ante cualquier avatar.

– La financiación a bajo coste resuelve el problema a corto plazo, pero es una amenaza constante, y más si se tiene en cuenta que el mantenimiento de tipos de interés cercanos a 0 se hace cada vez más insostenible.

– Muchas de las iniciativas se benefician de algo que podría denominarse 'efecto sorpresa', es decir, de las ventajas que obtienen entrando en mercados cuya ausencia de regulación les permite asentarse y empezar a obtener beneficios. Pero está por ver que ello tenga continuidad cuando unas reglas generales terminen por imponerse, de manera que la supervivencia de estas empresas se verá fácilmente comprometida.

– La apuesta por el bajo coste de la mano de obra y la sobreexplotación del trabajo es generalizada y entraña en sí misma un enorme riesgo: si la gran mayoría de los trabajadores de estos sectores nuevos sufren semejantes condiciones, la capacidad de consumo de las familias se resiente y el sistema económico en su conjunto puede ver comprometida su viabilidad.

– La fiscalidad laxa, permisiva, facilita la obtención de beneficios 'extraordinarios'. Las prácticas de 'ingeniería fiscal' se extienden rápidamente y generan dos efectos nocivos, cada uno en su nivel: a escala empresarial, refuerzan la propensión a una gestión que termina por instalarse sobre dos pilares fundamentales, que son el bajo coste de la mano de obra y la evasión fiscal, lo que tendencialmente viene a suponer el paulatino abandono de los esfuerzos de gestión eficiente y desde luego de gestión innovadora; a escala social, esto penaliza la recaudación fiscal y resta recursos a los Estados, cuyas funciones principales se van viendo seriamente comprometidas.

– El divorcio entre cúpulas empresariales y propietarios del capital es cada día más visible. Cabe presumir que esta tendencia contiene un elemento disgregador para el capitalismo, puesto que difícilmente se puede mantener un proceso en el que dirigentes que no tienen capital alguno o solo poseen porcentajes ínfimos impongan indefinidamente sus decisiones a unos accionistas que ven penalizados los dividendos que remuneran su riesgo.

Un buen resumen de la situación descrita se contiene en este titular de lavanguardia.com: "Cómo hacerse millonario en dos meses: El estratega digital Trevor Chapman presume de conocer los secretos de la venta en Internet y aplicarlos con éxito en negocios diferentes cada 60 días". ¡Imposible sintetizar mejor el acierto de las hipótesis de Larry Summers!

En suma, iniciativas de corto recorrido, basadas en la invasión sorpresiva de un mercado o en la invención de un producto efímero o que no es tal, y que muy rápidamente apelan a los recursos más directos y simples: financiación barata, sobreexplotación del trabajo y minimización de la carga fiscal. 

Se puede decir que estamos ante un desfile de burbujas que prolongan la agonía del sistema pero no anuncian momentos mejores en el futuro ni, desde luego, representan una apuesta positiva frente a la crisis.  (...)

No hace falta decirlo, todo esto remite al poder político: el que necesitan mantener quienes disfrutan de esos privilegios frente al que necesitan alcanzar quienes pretenden reequilibrar socialmente el reparto de la riqueza. "

(Jacinto Vaello es economista, colaborador del Banco Mundial, del Banco  Europeo de Inversiones y de consultoras internacionales. CTXT, 18/04/18)

El rostro de la desigualdad en España: mujer, gallega y pensionista

"Si la desigualdad de sexos en España tuviera rostro, éste sería el de una mujer gallega y pensionista. Porque ese es el perfil de las personas peor tratadas por el sistema económico y el de quienes perciben no sólo las rentas más bajas del país, sino también las más desiguales.
 
Las pensiones de Galicia son las segundas más bajas de España. Una media de 789 euros en la última paga de marzo, sólo por encima de las de Extremadura (775 euros). Es decir, más de un 15% por debajo de la pensión media española (932 euros) y a distancia sideral de las más altas, como las del País Vasco (1.159 euros), Madrid (1.171 euros) y Navarra (1.072 euros). (...)

“Los problemas de desigualdad son los mismos aquí y en Albacete. Pero aquí hay características del modelo económico que agravan la brecha salarial y que afectan a la posibilidad de las mujeres de obtener una pensión similar a la de los hombres”, afirma Maica Bouza, secretaria de Empleo de Comisiones Obreras (CCOO) en Galicia.

Bouza explica que durante los años ochenta se produjeron dos fenómenos que propiciaron la incorporación de miles de mujeres al mercado laboral bajo un modelo que condicionó el desarrollo de sus carreras profesionales, su capacidad de cotización y, por tanto, la percepción de su pensión futura.

En primer lugar, el desarrollo del Estado de las Autonomías y la descentralización de competencias en materia de educación y sanidad hacia las comunidades autónomas, que dieron empleo a muchas trabajadoras “en actividades que eran un prolongación de ese rol tradicional de la mujer en áreas relacionadas con la educación y el cuidado y la protección social”. 

En segundo término, la “descausalización” y el abaratamiento de la contratación temporal, que facilitó que las empresas absorbieran esa mano de obra femenina en actividades con menor valor añadido, con peores salarios y cotizaciones y en situación mucho más precaria y vulnerable al desempleo.

“Las mujeres son las primeras candidatas a tener rentas en el umbral de pobreza. Si miras las estadísticas de la Renta de Integración Social de Galicia [Risga], que es la última frontera de la pobreza, el 70% o más son mujeres”, subraya.

Comisiones Obreras acaba de publicar un informe, La brecha de género en la protección social, que pone de manifiesto que la secular diferencia entre los salarios de hombres y mujeres, que en la actualidad alcanza el 23%, ha provocado que las desigualdades se disparen aún más cuando trabajadores y trabajadoras se jubilan.

 Y no parece que esa tendencia se esté frenado, o al menos no lo está haciendo al ritmo en que debería. Hace diez años, según los datos de la Seguridad Social para el ejercicio del 2008, la diferencia entre la pensión media de hombres y mujeres era del 38% -892,83 frente a 548,58 euros. Hoy en día, según el estudio de CCOO, sigue elevándose al 36%.

En Galicia incluso se supera esa distancia, porque el mercado de trabajo, el modelo socioeconómico y el sistema de cotizaciones a la Seguridad Social ha castigado con dureza a las trabajadoras, especialmente a las de algunos sectores productivos.

 Como las mariscadoras, muchas de las cuales están alcanzando la edad de jubilación sin derecho a una pensión contributiva por no disponer del período mínimo cotizado, a pesar de que han trabajado durante años en las rías. O el las agricultoras de explotaciones y granjas familiares, cuyo titular, y por tanto quien se afiliaba a la Seguridad Social y se ganaba el derecho a una pensión, era su pareja.

Otro ejemplo, mucho más actual, figura en el informe Pensiones desagregadas por sexos elaborado por el Departamento de la Mujer de la Unión General de Trabajadores (UGT), que refleja la fragilidad del sistema en aquellos empleos que suelen tener mayor grado de precariedad e inseguridad, y que suelen acarrear menores niveles de cotización para el cálculo de las pensiones: “El mayor número de mujeres jubiladas en el régimen de autónomos [de la Seguridad Social en España] lo encontramos en Galicia, con un 55,15% más de mujeres que de hombres”.                       (Juan Oliver, Público, 16/04/18)

19.4.18

Fitch: la banca española aún tardará "unos años" en limpiar sus balances de activos problemáticos... mientras, ya anuncian una próxima recesión... mira qué bien

"La agencia calificadora de riesgos Fitch considera que el sector bancario español tardará todavía "unos años más" en completar la limpieza de sus balances en cuanto a la exposición de activos problemáticos derivados de la crisis inmobiliaria, según se desprende de un informe sobre la calidad de los activos de los bancos de la Unión Europea. (...)

"Esperamos que el stock de activos problemáticos o dudosos siga disminuyendo en España durante 2018, apoyado por el crecimiento económico interno, la caída del desempleo y una amplia recuperación del mercado inmobiliario. Las divergencias regionales permanecen, especialmente considerando que los activos adjudicados fuera de las principales ciudades han tardado más en resolverse y venderse", asevera la firma.

En el primer semestre de 2017 -últimos datos disponibles de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) y recogidos por Fitch-, la banca española contaba con una ratio de NPLs del 6,04%, con Liberbank (11,05%) a la cabeza, seguido de Banco Mare Nostrum (9,89%), BFA Tenedora de Acciones (9,07%) y Unicaja Banco (8,99%). Al otro lado de la balanza se situaban Bankinter (4%), BBVA (5,11%), Santander (5,63%) y Kutxabank (5,66%).

El legado del sur de Europa persiste

En suma, Fitch asevera que, aunque ha habido una mejora, la cual empezó a ganar ímpetu en 2017 y prevé que continúe en 2018, el "legado del Sur de Europa persiste".   (...)

"Todavía persiste una división Norte-Sur, brecha que esperamos que continúe por algún tiempo", subraya la calificadora, que considera que el impulso económico que pronostica para el conjunto de los Diecinueve debería "mitigar la presión de los ingresos por bajos tipos de interés en las economías más fuertes y ayudar a mejorar la calidad de los activos en las economías más débiles".  (...)"                (El Economista.es, 15/04/18)

Cómo robarles la ropa a los fascistas. Conociéndo los deseos y necesidades de la gente a la que se representa (Macron envió voluntarios a todo el país para escuchar las preocupaciones de los votantes). Usar mensajes simples e intuitivos (“Protegeré sus empleos” y “Volver a hacer grande a Estados Unidos” suenan simplistas. Pero, ¿dónde están las alternativas sofisticadas?). Hay que ser atrevidos ( Attlee, prometió lo que en la práctica fue un nuevo contrato social para los británicos cansados de la guerra, creando el estado del bienestar, con una deuda del 250% del PIB... y le ganó a Churchill)

"(...) En lugar de quejarse de los éxitos de los populistas, los partidos políticos establecidos deberían seguir algunos párrafos del manual populista. 

Tres lecciones en particular, para ser más precisos. 

La primera es conectar con la gente que uno representa, conociéndola y ganándose su confianza. Se acabó el tiempo en que los políticos podían confiar en las máquinas partidarias, grupos focales y encuestas tradicionales. (...)

En las últimas elecciones francesas presidenciales y parlamentarias colapsó el apoyo al Partido Socialista de centroizquierda y a los Républicains de centroderecha. De manera similar, los partidos políticos tradicionales sufrieron humillantes derrotas en las elecciones italianas del mes pasado.

Tras una década de crisis económica, los votantes se sienten escépticos de los políticos de siempre que hacen las mismas promesas de crecimiento y mejora de los estándares de vida. A los ojos de los desencantados trabajadores, los que detentan el poder simplemente han estado cuidando de sus propios intereses.

 Incluso en muchas de las economías más sólidas del mundo, los trabajadores están ganando menos en términos reales que hace una década. Para citar al jefe de la OCDE, están “de regreso al trabajo, pero sin dinero”. (...)

¿A quién culpar de este estado de las cosas? Quienes votan a los populistas claramente piensan que los políticos tradicionales son responsables, y tal vez no se equivoquen. Contrariamente a lo que se cree, estudios recientes han concluido que la tecnología no es el factor principal de la menguante renta del trabajo.

 Más bien el deterioro de la situación de los trabajadores se debe a la pérdida de poder de negociación y densidad de sindicalización, el retroceso del estado de bienestar, la tercerización al extranjero y el aumento del sector financiero como parte de la economía.

Otro factor de peso es la política tributaria. Según un informe del Financial Times, las tasas tributarias que “acabaron pagando las 10 mayores compañías públicas del mundo por capitalización de mercado en cada uno de los nueve sectores” estudiados han bajado cerca de un tercio desde el 2000, de un 34% a un 24%. Y desde 2008, las tasas a la renta personal en todos los países han aumentado en un promedio de 6%.

En este contexto, no debería sorprender el surgimiento de partidos y políticos populistas. Si la mayoría de la gente se va empobreciendo, cabe esperar fuertes consecuencias en las urnas. Y, no obstante, en un país tras otro el sistema político ha sido notablemente lento en reconocerlo.

Piénsese en Brasil, que está en plena campaña para las elecciones generales de octubre. Como siempre, los políticos tradicionales hacen promesas de prudencia fiscal y crecimiento económico, ninguna de las cuales resuenan en los 50 millones de brasileños (cerca de un cuarto de la población) que viven bajo la línea de la pobreza, con ingresos por hogar que promedian los $387,07 al mes. 

Mientras tanto, el candidato presidencial populista, Jair Bolsonaro, propone dar a cada brasileño una pistola para que se pueda defender. Para las elites, esto suena (y es) ridículo, pero para los brasileños preocupados por su seguridad, Balsonaro al menos muestra que entiende su principal inquietud.

Saber lo que importa a los votantes es básico en política a la hora en que se celebran elecciones.  (...)

 Macron, basándose en las exitosas estrategias electorales del ex Presidente estadounidense Barack Obama, envió voluntarios a todo el país para escuchar las preocupaciones de los votantes.

Una segunda lección de los populistas actuales es usar mensajes simples e intuitivos para referirse a sus objetivos. 

Sí, eslóganes como “Protegeré sus empleos” y “Volver a hacer grande a Estados Unidos” suenan simplistas. Pero, ¿dónde están las alternativas sofisticadas? Se puede hablar de crecimiento económico solo cuando la gente esté disfrutando de sus beneficios.

En periodos de crecimiento lento o desigual, los políticos deben ofrecer respuestas más directas a lo que siente la gente.  (...)

(...) los partidarios del Brexit prometían “recuperar el control” de las fronteras del Reino Unido y afirmaban (falsamente) que el Servicio de Salud Nacional (NHS, por sus siglas en inglés) recibiría £350 millones ($490 millones) por semana.Visto todo esto, los políticos tradicionales parecen desorientados. 

Los académicos, expertos y líderes políticos, de los negocios y de la sociedad civil han sido demasiado lentos en la articulación de nuevas políticas económicas y sociales que tengan un amplio atractivo.  

(...) requiere un compromiso de tiempo y energía para comprender los problemas que atribulan al electorado y proponer soluciones de manera clara y simple.

La tercera lección del populismo es ser atrevidos. En tiempos difíciles, la gente busca una visión transformacional del futuro, no mejoras leves. 

Tras 30 años de pragmatismo y cambios graduales, es el momento para una música diferente. (...)

Recordemos que en 1945 Winston Churchill, tras lograr la victoria para el Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial, perdió las elecciones generales.

El vencedor, Clement Attlee, prometió lo que en la práctica fue un nuevo contrato social para los británicos cansados de la guerra y que todavía vivían con racionamiento. Su gobierno les entregó atención de salud gratuita y universal, seguro de desempleo, pensiones, una vivienda decente y empleos seguros en sectores nacionalizados. Todo esto con una deuda externa que seguía siendo de un 250% del PIB.

La audacia de la visión de Attlee no tiene paralelos en el mundo moderno. Y ese es nuestro problema más grande."                 (

"Los fondos buitre están actuando en todos los sectores Hospitales, residencias de ancianos) y nadie le pone freno". En Bélgica sí lo han hecho...

"El economista Vicente Losada se ha propuesto un objetivo titánico: investigar la actividad de los fondos buitres en España, triturar esos conocimientos y servírselos en dosis digeribles al ciudadano medio para que sepa cómo afectan estos inversores a su barrio o a su hospital. (...) 

— ¿Qué es exactamente un fondo buitre?

— Es una empresa que pretende especular en el mercado financiero con la deuda soberana, con la deuda de los países. Cuando éstos se ven en dificultades financieras, estos fondos intentan comprar su deuda en el mercado secundario para luego exigirle, en un momento de mayor crecimiento económico, no sólo ese importe sino también intereses y penalización.

— En España esto aún no ha ocurrido, ¿en qué países se han llevado a cabo estas operaciones?

— Sobre todo en Latinoamérica, aunque en Europa tenemos la experiencia griega del año 2012. En nuestro país no ha sucedido porque el Banco Central ha salido en defensa de la deuda española y es el que la está comprando. Ha ocurrido en países muy diferentes como Argentina, Grecia, la República del Congo o Zambia.

— ¿Se han expandido los fondos buitre con la crisis económica?

— Sí, evidentemente. En Argentina, por ejemplo, hay un fondo buitre que se llama NML Capital, cuyo propietario es Paul Singer, uno de los principales financiadores del Partido Republicano y de la campaña de Donald Trump. Este fondo buitre obtuvo 2.000 millones de dólares de beneficio por una operación en Argentina. Compró por 80 millones la deuda que había emitido y, cuando el país estaba en mejores condiciones financieras, le reclamó toda la deuda. Como consecuencia, obtuvo 2.000 millones.

— ¿Por qué han decidido constituir la plataforma ahora?

— Decidimos constituirla en octubre de 2017. Primero, lo hemos hecho porque en España los fondos buitre están actuando prácticamente en todos los sectores de la actividad económica y nadie le pone freno. No hemos visto que en el partido del Gobierno, ni en el arco parlamentario hayan surgido iniciativas. Están actuando en todos los ámbitos de nuestra vida: en tu hospital, comprando acciones en la residencia de tu padre o adquiriendo el inmueble de tu vecino para después desahuciarle. Y nadie está haciendo nada.  (...)

Hay tres normas legales en Europa. En Francia, Reino Unido y Bélgica. La más completa es la belga, que fue aprobada en 2015 por unanimidad en su parlamento. Fíjese la diferencia. En España ningún partido político ha tenido la iniciativa de desarrollar una iniciativa legal que limite los fondos buitre y en Bélgica la aprueban por unanimidad.
 
— ¿Qué ocurre cuando un fondo buitre llega al accionariado de un hospital?

— El objetivo de un fondo buitre no es mejorar la salud de la población, es incrementar los beneficios para los accionistas y, además, en el menor tiempo posible. Cuando llegan y compran acciones en un hospital de determinadas características, la calidad asistencial de los pacientes disminuye. Con los recortes, en el sistema sanitario se ha producido una precarización del personal y se han reestructurado plantillas, que son bastante inferiores a las de hace diez años.

 Si una enfermera antes tenía un cupo y ahora tiene el doble, el paciente va a estar peor atendido. Entonces, los políticos argumentan que los hospitales públicos son menos eficientes y los derivan a las clínicas privadas o a los hospitales mixtos. Esto produce un incremento de los ingresos de las empresas que los gestionan. Detrás están los fotos buitres participando en su accionariado. Los ciudadanos pagamos con nuestros impuestos indirectamente el incremento de los beneficios de los fondos buitres.

A su vez, una de las causas de que aumenten las listas de espera es la falta de personal, aunque no es la única. En algunas ocasiones, esperar produce la muerte. Cuando dicen que los recortes matan, indirectamente, es verdad. Cuando un paciente está esperando 12 meses una operación quirúrgica y finalmente muere, la pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿ha muerto porque le ha llegado la hora o porque ha tenido que esperar esos 12 meses? ¿Cuál es la causa?

— ¿Puede ponerme algún ejemplo concreto donde fondos de inversión participen en hospitales?

— En Madrid hay siete hospitales que se construyeron cuando Esperanza Aguirre llegó a la Comunidad de Madrid. Se les denomina el modelo PCI, el acrónimo de Iniciativas de Financiación Privada. En su momento, Aguirre argumentó que no tenía dinero para construir los hospitales necesarios y optó por este modelo. La Comunidad adjudicó a una serie de constructoras la realización de los hospitales. 

A cambio, les hizo una concesión administrativa a 30 años durante los cuales, cada año les pagan un canon. Esas empresas vieron que no estaban obteniendo esos beneficios que esperaban. La parte sanitaria la gestiona la consejería, pero la parte no sanitaria (limpieza, lavandería, restauración, jardinería…) la gestionan las adjudicatarias. Ellas creían que les iba a resultar muy rentable y no lo fue. 

Los fondos buitre se dieron cuenta de esta situación y desde el 2008 hasta hoy,  las empresas constructoras han vendido una parte o la totalidad de sus participaciones a fondos buitre. A día de hoy, de estos siete hospitales hay cuatro en los que se han hecho estas operaciones de venta. El hospital Puerta de Hierro de Majadahonda está controlado al 100% por un fondo buitre. Lo mismo ocurre con el Hospital de Arganda. Están en todas partes y no los vemos. En el hospital de Parla y el Henares también se han vendido un 50% o 60% de las acciones

— Así que cuando vamos a estos hospitales y nos encontramos pacientes que pasan tres días en los boxes o un servicio de televisión impagable para algunos enfermos, ¿tenemos que pensar que detrás está la mano privada?

— Sí, directa o indirectamente.

— Los fondos buitre están llegando también a las residencias…

— Es una estrategia parecida a la de la Sanidad. Hay determinadas residencias, fundamentalmente privadas, a las que por razones de dificultades financieras entran a participar estos fondos. Como lo que persiguen es el beneficio a corto plazo, se produce una reducción del personal.

— Estamos hablando de personas vulnerables y de servicios básicos.

— Efectivamente, ese es el problema. Yo creo que esa es la característica del caso español. Que nosotros sepamos no se han producido movimientos de fondos buitre para comprar deuda del Estado.

— Estos fondos no tributan en España, no crean empleo, ¿por qué no se les dificulta que especulen en nuestro país si realmente no le aportan nada al Estado?

— Existe una correlación altísima entre estos fondos y los que ostentan el poder económico, las grandes multinacionales. Es parte de la estrategia que ha establecido el neoliberalismo desde los años 80, cuando llegaron al poder Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Reino Unido.

 Los fondos de inversión detentan una parte del accionariado de las empresas. Por ejemplo, todo el mundo detecta que el Banco Santander es de los Botín, pero ellos tienen menos de un 3% de la empresa, mientras Blackrock tiene un 6%. En definitiva, los fondos buitre son el ‘brazo armado’ de la estrategia neoliberal para hacerse con el poder económico en todos los territorios.

— En los últimos meses hemos escuchado al presidente del Gobierno presumir de recuperación económica, pero escuchándole a usted, parece que hay cosas anteriores de la crisis que no se van a recuperar.

— Se habla de que hay crecimiento económico, pero la pregunta es a costa de quién y quién se lo lleva. Se está produciendo un incremento de la riqueza en los sectores más acaudalados y un aumento de la pobreza en los sectores más pobres y con menos capacidad adquisitiva. En el ámbito de los fondos buitre, el problema es que, al no haber regulación, están domiciliados en guaridas fiscales. 

Hay estimaciones de Oxfam Intermon que han hecho estudios en los que se estima que desde el 2007, el volumen de ingresos que ha dejado de percibir el Estado español y las Comunidades Autónomas por parte de los fondos buitre ronda los 23.000 millones de euros. Con ese dinero se hubieran podido construir 164 hospitales públicos, 4. 600 centros de salud y se hubiera podido contratar 460.000 profesionales sanitarios. 

En cambio, nos están diciendo que no hay recursos para atender las necesidades básicas de la población. Yo creo que esto justifica que en España se tome la iniciativa para hacer una norma que ponga coto a la actuación de estos fondos.

— Ustedes han escogido como ejemplo el modelo belga, ¿de qué se trata?

— Hay que repetirlo: fue una legislación aprobada por unanimidad. En este caso, la ley está centrada en la actuación de los fondos buitre en el cambio de la deuda soberana en el mercado secundario, no orientada a la actividad de fondos buitre en sectores de la actividad económica, que es lo que nosotros queremos añadir como valor a la ley que pretendemos desarrollar. Le diré algunas características. 

La primera, que los jueces puedan detectar que existe una diferencia entre el precio por el que un fondo buitre compró la deuda y una diferencia con lo que piden después. El segundo punto, que se niegue a participar en la reestructuración de la deuda. Otra es que los jueces vean que tienen la domiciliación en un paraíso fiscal.

— En el caso español, ¿cómo podría evitarse que los fondos buitres recurrieran a otros tribunales y forzar que se juzgase en España?

— Lo que planteamos es elaborar una ley similar a la belga, aunque somos conscientes de que hay que internacionalizar esta legislación. Tenemos que ser capaces de crear leyes en el ámbito de la Unión Europea o que se hiciera una directiva. El siguiente paso es a nivel global. El problema es que los fondos buitre tienen países amigos. 

Por ejemplo, en el caso argentino, el fondo buitre reclamó la deuda, pero no lo hizo ante un tribunal argentino, venezolano o ecuatoriano, sino en Nueva York, donde saben que las posibilidades de salir con ventaja en el juicio son mayores. Fíjese la importancia de esta ley belga, que el propio Paul Singer, a través de sus abogados, ha presentado un recurso para que se anule. A estos fondos les preocupa las posibilidades que esto puede tener."                (Entrevista a Vicente Losada, Sara Montero, Cuarto Poder, 16/04/18)